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Efímero

Allá se ha ido lo que tanto ansiaba escuchar.

Cuando la luz se de vuelta sobre otra luz
y ya no sea sino solo el leve recuerdo de su sombra
como una mentira sin nombre
y se empaña la memoria con las hojas de los árboles
los días se verán poblar de inmensa agonía
por ya no despertar en mí la efímera poesía
y allá se irán todas las palabras, allá donde todos suben
donde todo cobra sentido
allá
en el desván, en el rincón ensimismado que huye
en ese otro yo que insiste en tu cuerpo,
en ese que amaste antes de perderme.
Al atardecer y seguir en el círculo empañado
volveré a ver las hojas caer despavoridas
a las estrellas verse alumbradas solas
a las palabras reírse de ellas mismas
al viento darse de aleteos
al sol empaparse de lo oscuro
al sueño de verse soñado de nuevo.

Allá cuando ya mis amigos me pidan explicación
de tu nombre vacío
les diré: partió
partió con su verdad y un secreto que no me quiere devolver. 
El pálido nácar se desprende en la lluvia
y tu lunar izquierdo va por el salón solitario.

Allá se ha ido lo que tanto ansiaba escuchar.
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Ternura

SU TERNURA GOLPEA LA PIEDRA, PERO NO A MÍ.

Desde mi norte incendiado lo miro
con su inocencia azul
de lirio
y su lunar abierto

	niebla en pleno páramo
	golpea la piedra su ternura, pero no a mí.

La guerra, el delirio, las vertientes y la danza
la muerte y los caballos galopantes,
el búho y los ponchos
los lugares que no amamos se van vaciando,
casi extintos.

Férreo, extremo, de belleza bruta, lunar nítido
azul, viajero permanente, portátil, 
oraciones, valles, y calles de calcio y piedra abandonada
viajes, hondananzas, todo ello se reduce a nada.
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Día cinco

Y estamos de nuevo, en este sucio día cinco donde mi memoria se vuelve pesada e insensible
y donde mi tacto te recuerda y mi poesía, obvio, hierve.

Aquí está tu poema:

Necesito llorar hasta ser yo en la sal,
que no me acompañe ni el viento,
secarme
vaciarme
amar la soledad;
que los minutos no me toquen,
que los días no me toquen,
que no se alce nada en nombre de tu voz;
que todo lo que se me ha dado
se haga espuma y ola,
que mis manos pierdan peso
que mis pies no toquen la caída.
Estoy convencido que morir
debe seducir mi ideal.
Estoy muy seguro que morir
debe ser muy parecido a soñar.
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Campesino del mundo

A ti siempre, por las confesiones en el tiempo final.

La noche la tarde una y otra vez y otra noche y otra tarde,
la noche de alardes dormidos en los campos ebrios.
Tú – yo -  tenemos los ojos callados de espuma
frente a un mar sin barcos y sin monedas.

Tus ojos de cosecha
tus ojos de bosque ensanchado
tus ojos de himno
tú, campesino del mundo
tú, señor de la intemperie
tú, espolvorea harina sobre todas las cosas y devuelve
a los espejos su apellido.
Tú que gritas ve y devuelve su crin, soy yo.
Tú al que gritas en el espejo, soy yo. Ese tú ahora soy yo.

Escribo como animal del aire
como espasmo de color de un ángel del este
mi voz que enciende el día
bebo ojos de luna
bebo jarrones de musgo
habito el día lanzado en armas
la noche, tan apacible desde que no estás,
se arrima a mis oídos y aprieta las encinas del mundo.
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Uvas en el viento

Romper las ligaduras de las venas, la sangre que golpea
los lazos de este amor y las cadenas. Uvas en el viento

de mi tristeza invadida de horizontes
flores amarradas al cielo uniforme entre surcos gigantes.

El alma llena de saliva derramada por un recuerdo
y esa estrella tallada en el extremo del cielo

La noche es un montón de botellas muertas
que en la memoria del marino sueña.

Cielo es esa larga hilera de lunares desde tu frente
que desembocan en mis manos de aeronauta.

El avión trae un lenguaje diferente, un luto ensimismado
para la boca de un párrafo poco escrito.

Vuela mi memoria a poblar mi verano de vidrio.
El espacio se quiebra con solo pensar en la herida.

Corta todas las armas de río o de montaña
que el mundo gira y gira y se torna en el sueño enfermo.
La flor se comerá a la abeja y se retorcerá
porque el rumor de días se hará colmena.
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GANADOR – PUBLICACIÓN

Hola amigos pasaba por acá para contarles que mi poema «VOCALES PARA A» fue ganadora y va a publicación en la séptima edición aniversaria de la revista literaria «Alborismos» Venezuela 2021 de entre más de 520 obras de todo el mundo.

Realmente me agrada esta publicación porqué ya había enviado uno de mis poemas y no llegó a instancias finales pero me mantuve en la idea de seguir hasta lograrlo (como todo en la vida) y se dio en esta vez ese premio tan aclamado.

Este poema «VOCALES PARA A» es realmente un grito desesperado de una ausencia tremenda que me toco vivir a mi en ese momento, es un llanto de agonía hacía esa persona (mi persona favorita) por su perdida y su repentino irse; entonces ansiaba que vea la luz porque si tu ya no estás conmigo, al menos tus sílabas siguen rodeando mi cuello y mi cabeza y mis manos, y así de mis manos, el mundo entero que aún falta por conquistar.

Al final la agradezco el tiempo vivido y compartido porque me ha enseñado sobre las peores cosas del mundo y sobre las mejores. Al final la presencia o ausencia de una persona te lleva a lugares inexplorados de tu ser y tu mente y de alguna manera te conviertes en una mejor versión para ti mismo.

Siempre te seguiré escribiendo (mi persona favorita) para que sepas que tu nombre irá junto a mí a poblar los lugares que dijimos nosotros inventaríamos. Agradezco infinitamente a mis amigos que siempre están conmigo y van de mi mano.

Agradezco a mi circulo de amistad y fuego por su constante presencia en mis delirios y en mis vanidades. Gracias a la vida y a su maravillosa forma de hacer las cosas.

ESTOY SUMAMENTE VIVO GRACIAS a mi poema «VOCALES PARA A»

Pronto más información por si deseas adquirir la revista que ya está en internet.

les dejo acá el link:

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Y entonces desde el sur

Reír reír en la noche

para tratar de detener su avance.

Tratar de parar mi opacidad
aquellos deseos ocultos en el rocío
referir a lo mío, siendo mío

y entonces, desde el sur
vendrán doce estrellas fugaces
y moverán las noche anclada

su brillo espesará la noche
y de ahí, repeliendo a tu cuerpo
en instantes cortos de agonía,

un cúmulo de flores se alzarán en partida
resumiendo el llanto del día 
en las bellas formas que toma mi muerte;

las miles de veces que no llegas
las miles de veces que no llamas
las miles de veces que no vengo

emprendes camino a un paso constante
en la lucha de un dios vencido
muerto en el vientre de las viejas guitarras

repeliendo aun los ataques
de algunas cosas que se asemejan al fracaso.
¿Acaso es mi inutilidad que sirve?
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Ciudad alarma

¿Imaginas la ciudad sin los vientos?

Rogaría por tener la potestad de matar o de vivir, de entregarme sin un corazón pero con todos los sentimientos, imagino mi dolor y mi rogaría por tener la potestad de matar o de vivir,
de entregarme sin un corazón pero con todos los
sentimientos, imagino mi dolor y mi crueldad de matar.
Imagino al millón de las flores bruscas y extensas,
imagino su dolor, su dolor anclado a las piedras.

¡qué suave caricia de sangre y miseria!

Hoy tu cuerpo me pide silencio y le doy la vida.

Yo soy un hombre, un hombre que no sabe de sus muertos,
soy pura pupila, amplia y deshecha en licor, soy
el martillo y el golpe, soy el sonido antes del acto,
soy la razón y la pezuña de la lluvia.
Me entrego así, sin razón a la desidia de las frutas, 
a los niños y niñas de agua y veo en la plaza mi cara fea.
Hoy un pensamiento me cruza el ala y me agita,
hay doce ladridos de un perro o perra hambrienta,
hay alguien que ríe y llora,
hay un señor tejiendo con esperma una cortina y del cielo
un trozo de pájaro se apresta a cantarme,
se apresta a hacerme suyo, al alba,
hoy ese densa bruma que pesa sobre mi espalda se hace agua,
cascada,


piel y viento.
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Savia y silencio

Se va mi gemido en las cosas
en las paredes blancas, como enredadera de sol,
se va mi gemido
por las calles envenenadas de tu presencia.
Ayer conté mi soledad austera,
conté todos los días en tus días y mi noche
en todas tus noches.

Mis huesos no van al desierto del mundo.
Mis vértebras ya no te han llamado
mis pasos ya no han seguido tu inofensiva huella.

La poesía de nieve está en reposo
el agua no apaga la luz de la vela;
veo mi gemido roer todas las cosas, y, todos los sitios
son asuntos de mi inocencia.

Paz, paz
ruego palabras, ruego días.

Se va mi gemido
como enredadera de sol, a poblar el ser
que dicen que soy.
El ruego alcanza la ventana del sur
todo da cabida a mis palabras, carne sanada
	tiempo de estrella muerta
ya hay una luz en mis manos
ya está de pasos cubierta la noche.
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Incendio floral

Hasta tu pecho, mi patria
asciende el deseo entre manantiales de ceniza e incienso,
estatua florida, ahí en las cobijas
rompiendo cosas abandonadas,
empapando lo oscuro…

¡Alto es tu sexo¡

asciende a mi garganta desde tu vientre
y se planta en mi costado.

Un soplo y cae el agua
espesándose y moviendo la finura de mi boca,
tus manos que circundan mi cuello,
tienes lo ojos húmedos entre manzanas cantoras,
y el placer se ve desde la raíz
a tu océano seco.

En el valle recostado
tu espalda fluye tranquila frente a mis ojos,
incendio floral y fogata de huesos.
Toda la boca mía al servicio de orgías y cantares.
Ahí recostado dos espigas de oro juntándose,
en el medio la miel y la leche; yo, 
discípulo de saliva,
granjero del maíz y del dolor.

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RÉPLICAS

Abre los ojos, abre los párpados

toma esas pestañas y húndelas en margaritas.

Aquí están todos, hasta yo mismo.

El mundo está llenos de iglesias, pero nadie

hace milagros.

La luz que gira y se mueve.

Mi luz que tu luz me niega.

Como en un principio: estanques

como la luz en las horas: días vacíos

como en la edad de las piedras: nenúfares

como cuando nace el alma en otra alma.

Residuos de la noche cayendo.

La palabra aún sin tu rostro

los poemas aún sin tu nombre y huella

el bosque aún sin tu lunar izquierdo

el canto aún no hecho sombra

la flor aún no hecha pájaro

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Estallido

Ven, a mí, soñemos con el cuerpo encendido
y el agua casi rota al filo de un maíz
cae en mi cuerpo, riega esa feliz caricia dormida
que la noche empieza y cae y cae y cae
como de un trompo una sustancia feliz.

Llegó el baño húmedo y frío y constante
llegó la vida a nuestra vida, qué hielo nos consumía.
Encerrado en habitaciones sin nombre
te esperaba, la muerte sin sonido y etérea
vio tu cuerpo ardiente como agua rota
como cuando la noche cae en un cerezo, se
desprendía de mi cuerpo un llanto de palomas inmensas
y un atrio sometido a los feligreses
ardamos, caminemos, hagamos fuego
hagamos campanas.

Era la sed y el hambre ese día
La dura fría hora en las que surcó tu alma a la mía.

En la noche que se ciñó tu boca a la mía
y donde emigraron pájaros desde tu sexo a mi vientre
y nació la poesía.

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Cinco

Las venas de este mes abierto

Unión de estrellas y astros rotos
de espacios como la noche misma.
Un triste andar de planetas y corales
un paso lánguido al filo de tu aroma

vaporcito azul, alza tu blancura de pájaro
- luz de astro, la ciudad que llevo en los bolsillos – 
cruzas la noche con tu ángulo recto
así cuidándome, pedazo de ternura.

Ah, este mes todo lo aniquila
es como el mar que se lleva espumas y rosas
un sendero de largas estrellas marchitas.
Todo el azul, azul cual tu pupila.

Es la fatiga hora de recordarte abierto
de tránsito supremo hacia la constelación de barro;
vendrás a mi alma
o ya me iré de extranjero por tu aroma.

Qué estarás pensando en esta noche vieja
niño de andanzas y de capulí;
ahora que te pienso lejano
y me sube la sangre como una copa lejana.

¿Qué pensarán de mí tus manos?
pobres manos de vencedores y vencidos.
Ahora es el clavel el que me lo quita todo.

Qué será de la piel en Octubre
con su ágil quemadura
y su boca que solo es el sitio de la fragua.

Y por este camino – cinco – 
mis vertebras no reconocen otro aroma
ya no te veo en mi alma dadora de otras almas.
Y por esta poesía
de detalles técnicos y alabados vuelos
paso la tarde huyendo de la sal
del agua
y del polvo
y me esfuerzo, me esfuerzo mucho,
palpito,
pero tengo frío.

¿En este día cómo escribir después del infinito?
¿Cómo hablar o escribir de mí sin dar un grito?
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El sol de los pájaros

A ti, ni a la gota de río que llevas entre las piernas

nadie te olvida, aquí te llevamos todos

en mitad de la plaza, en donde giran

los ponchos, donde se ve nacer el arco de fósforos.

Haz crecido y crecido.

Como cuando nadie muere,

como cuando todos lloran, eres silueta sonora,

un café puro, alguien que canta, levadura instantánea.

Ahora, desde mi poesía

me veo hincar, como campana nutrida de soles

como ostias regadas y mutiladas en la boca, como

un incendio en la punta de la vela

tristísimo andar de corales.

Ahora me veo dentro de un rostro que

no puedo dejar, como una pintura en domingo,

como un hilo negro que se teje.

Yo ya no sé otra cosa,

ya mis llaves quietas y oxidadas en las cumbres

ya mi aliento de cemento se funde en las hileras

de un saco de dentaduras amarillas.

Vuelves, siempre vuelves, sobre el sol de los pájaros

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Antonio

Niño, no me culpes a mí

por no saber los altares del amor

por incumplir la cita de las montañas.

Juro que te amé,

juro que te amo

pero mi poesía es frágil.

Me dio pavor el futuro,

el hambre, tu cuerpo en el mío

y el final.

Me dio miedo la selva

los mosquitos y los bancos: las estaciones

Me dio miedo el no saber amar

cambiar mi soledad por tu presencia.

Vacío por poema.

Revolución por pasividad.

Amigo, Antonio, mi niño

no me culpes a mí

es el mundo que viene herido.

Soy un cobarde

juro que quise ir a la estación final.

Juro que te ame

Juro que te amo

pero mi paciencia es frágil.

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Cinco, arte poética

Si me duele y comienza la lluvia
si me duele, y comienza la tristeza
si me duele y se apaga el astro
si me duele y comienza el monzón de alas petrificadas
Si me duele, y se grita la noche.


Mezquinas fraguas e infancias y lunares.
Mezquinas esquinas y transeúntes y lunares
Mezquinas dardos y flechas y lunares.
Mezquinas adornos y aves y lunares
Mezquinas plantas y vegetales y lunares.
Mezquinas plazas, ponchos, espacios y lunares
Mezquinas almas, desnudos y atrios y lunares.
Mezquinas astros y lunares.
Mezquinas tu nombre, lo azul y lunares
Mezquinas chispas absolutas y lunares.
Mezquinas polen, abejas y lunares
Mezquinas pozos y nenúfares y lunares.
Mezquinas caricias, bocas terrestres y lunares.
Mezquinas tu agua y tu oscura piedra y lunares.
Mezquinas tus lunares. Tus lunares. Tus lunares.
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Leña quemada

el cuerpo se abre
herida en la constelación
hay estrellas allá arriba y allá abajo
hay ojos en las huellas
hay pupilas en las casas
hay lunares en mi boca
uno están muy detrás en la sombra
y otros aparecen en el extremo de los labios.
Alto fuego en la colina,
espigas verdes danzando al sol.
Alma contra jugada
hay lunares y espacios que viajan con los viajeros
La cruz del sur ardió en mí,
en la fría noche de mi existencia
la cruz del sur se parecen tanto a tus lunares.

Hay ojos fugaces que no conozco
la asfixiante estrella abierta en mi piel de muchacho;
nunca olvidaré como me salva tu cuerpo
cubierto de alhajas.
Todos anhelamos algo
todos preferimos un camino y una piel
pero nos toca la muerte

Luz del envés
grano de sal
nácar alto; piel danzante
semilla de mi lágrima.
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¿El poeta sabe a dónde va?

Por eso ahora eres mi casa,
lejos de lo que fue mi casa.
Por eso ahora eres mi estancia,
lejos de lo que fue mi estancia.

Ahora eres esa circunstancia de verdad.

Mi soledad por veinticinco años,
mis libros casi desnudos, 
la piel por cobijo fuerte,
mis letras, mis indicios,
la escritura y los adornos de polvo,
mi niño, mi cuerpo,
mi sexo y mis volcanes.

Ahora eres eso que merezco habitar,
lejos de lo que fue mi habitad.
Ahora asiento y confío.

Ahora la vida ha sido re vivida.
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Alguien que me ha olvidado

Un gran coral desnudo se planta
en el fondo del lago,
los días del viaje han comenzado
reflejos y horas detrás de las hondananzas,
el bosque ofrece un vestido de musgo a tu blancura
el río que desemboca peces en tu boca
la luz que mueve estrellas en tu pecho
tu cuerpo me tiene como una mirada
tu cuerpo me absorbe como un relámpago
tu cuerpo me ata al filo de las horas.

Sales y sonríes y en tu blancura de pájaro
salen las alas sin fondo.
Todo no tiene clavícula.

Belleza sin ayuda.
Belleza en el páramo y en la piedra
asimilas la distancia;
para tus ojos mis ojos
basta un parpadeo
todo se mueve cuando hay quién lo mueva;
para tus ojos mis ojos
el mundo canta en tu garganta
se esfuma la luz
se perfila el maíz a dar flor
se perfila la tierra a morir contenta
tu apareces en el traslas del tiempo
danzas en los espacios que va dejando la noche.

Eres el pétalo de clavel.
Eres la perla del día
			y del mar.

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En el sur, donde sucumben las flores

Cuerpo sin mar y sin olas, blancas playas
te pareces a la arena en total quietud y entrega.
Mi mano de actitud salvaje te busca
y hace lanzar los meses para el encuentro.

Caminé lento, fui desarraigado, apátrido
de mi huían las estaciones, la noche me ofende.
Para sobrellevar me forjé con tu aroma,
te recibí como la flecha al arco.

Comienza la herida y salgo a recogerte por la luz
te amo, cuerpo de maíz, de trigo, de leche ávida
las alegrías de tu pelo, ¡tú sombra suave cobijándote!
la saliva como néctar, ¡tú vientre entre espumas y rosas!

Cuerpo saliente a la luz, existiré en tu idioma.
Mi sed, mi agotable cotidianidad, mi infancia suelta.
Pueblo blanco dormido entre mis dientes, te amo.
Sales como domado por mi esperma y el dolor infinito.

Pálido, sin desliz, asomado a la luz vegetal
quieto, un país descubierto en medio del perfume
así va tu aliento atento a las hondas del día,
en torno a ti, giran los claveles y crisantemos.
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Te extraño, pero ¿Qué quieres?

...
Caracola marina, trozo de liquen
aún anidas por donde pienso, por donde quiero
Aún flotas en mi alma
como el agua triste en reposo.

Espirales de humo danzan en mis dientes
te estoy llamando, ¿me oyes?
Aún anda desierto mi cuerpo de sal marina
por este archipiélago que supone mi cuerpo.

Estoy amarrado al viento, a las huellas
en una comisura de sal voy;
Soy el desesperado hombre de la muralla.
el que lo perdió todo. El que todo lo tuvo.

Grazna aún debajo esa paloma aldeana
cuando nos despedimos por el horizonte del domingo.
Brota esta palabra última
por lo senderos que aun conserva mi alma

¡Llámame! ¡Di que existo! ¡Invéntame!

Sal de ese letargo profundo, de esa roca silenciosa
tibio está tu cuerpo al borde de esa noche
de esta noche, de todas las noches.
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Mi sombra leve

Al que ames no habrá descanso ni alas
y el rumor profundo me traerá
y desde la tierra, al alba,
mi rostro no se acabará de lunares.

Si te vas rompes el musgo y las hojas
que cae a mi alma poco poblada;
te acechan la sed y el hambre
y en las calles donde el sol se aplana
verás caer en cualquier país la tarde.

Si te vas y mueres lejos, en esa tierra quemada,
llevarás mi mano de hombre cicatrizada
con el rumor de olas y barcos quebrándose;
te llegarán mis lágrimas
sintiendo como te saldrán tu alma y mi alma
y sentirás espolvorear mis huesos sobre la cara.
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A mi madre

En el centro del aire
quiero ver disfrazado mi cuerpo.

Con mi corazón estrellado en las palmeras
he visto muchas cosas tristes;
quiero que ardan
las calles
mientras se fermenta el día.

Al dios que todo lo puede
pido que a mi madre se le inunde de rosas.
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País abandonado

Son las venas de este mes. Es la espuma, la risa
las flores amarillas y lentas
los carros en plena carretera dormida.
Son las leyes de este mes, su sabor, tu lejanía
tu búsqueda de placer
de luciérnagas, de planetas, de mapas
y tu cabeza de luz,
de una costa sola se abre a la imaginación.

Es este mes que entro con mi tristeza en los mercados
entre sollozos
y se cierran las puertas al paso,
es mi voz que se aumenta como el mar mientras
llega la salida del sol;
y entonces se destrozan todas las tardes y te llamo
y me llamas y dulcemente
me arrodillo.

Te extraño, ¿pero qué quieres?.

Huésped de mi memoria y corazón quebradizo
vas por mis habitaciones con tu sabor a humo y vainilla.
Qué angustia pesada me roe
y por las fibras de la oscuridad la luz va gimiendo:
ventanas solas, aires desalmados,
almas crespas, musgo de todas las heridas y ríos
aquí estoy
escuchando secretos, ruinas y deidades de una sal adorada
y entras tú, en medio de la ruina,
y haces crecer en mí al hombre que puede, que avanza
pero no sé hasta dónde avanza sin ti
y así vas, por medio del perfume
a brindarme lentamente el espacio dondequiera.

Te extraño a los cinco días de mi dentadura rota.
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Reconocimiento

Hola amigos y compañeros.

Me es grato informarles que he sido seleccionado uno de los ganadores del Concurso de Relatos, Poesía y Fotografía “Espejismos: Fragmentos del Exilio” España 2021 con mi poema «La soledad de la sal»

Gracias a quiénes siguen confiando en mí

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La ciudad mía

Antes del ser y del estar,
antes de las calles y los pupitres, 
antes de los bosques y las gradas,
antes de las musitadas combinaciones del yo.
Antes de mí, eras tú:
espacio indivisible de doce pieles,
un hombre casi con el alma sobresalida de la tierra,
unos días en tus cabellos
y unos ojos saltones y de luto
por las cornisas y, en las comisuras
de tus labios el éxtasis y
el alma de los cerezos.

Ahora vienes y me conviertes en granjero,
en un discípulo del trigo y del maíz,
en el ciudadano más anciano
llegando furioso al tiempo de la vida.

Ahora vienes como semilla,
surcando y hablando de la arcilla,
de lo que soy y de lo que busco,
de lo que eres y de lo que conviertes.

Vienes solo, pero
con las todas las cosas por suceder,
con las tizas en camino de extinción y 
con la danza debajo de tu pecho.
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Mi primera ausencia

Si mi cuerpo fuese lira, espanto o cosa
quizá silencio,
y crezca dentro de mí el amor, o el luto;
si fuese quebrada o insignia, o vuelo
simplemente vuelo
con su boca inmensa partirme por la mitad,
y sus ojos abiertos a la noche,
si fuese el silencio, si fuese la muerte…

¿Dónde ir? con esta carga iluminada y desecha
con estos parpados que más bien son siluetas feísimas.
¿Dónde poner mi tristeza que ahora camina sola
y me lleva de la mano al puente de mi infancia?

Una voz casi natural me replica:
- coloque aquí su tristeza y hágase nido
aprende a volar sobre pantanos y ciruelas
que ya tu silueta está invadida de claveles y rosas.

Vuela que la voz del olvido está cerca, 
y está replicando la sonrisa de un naufragio.
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Rumor de alas

Llegas de nuevo, paloma aldeana
todo es clarodulce; nubes pasmadas
lluvia y
corazón en Mayo.

Ola dulce, inmóvil, ribera, fuente
tus pupilas son pájaros.
Hoy te vi danzar
   - el aire creció -

Hoy te vi con tu saco rojo;
naufrago hacia el infinito.

Rumor de olas quebrándose
atrás de las calles siempre otras calles.

Yo me voy haciendo un vago signo
sobre el agua,
huyes con mi cuerpo
y yo a medio camino con mi antorcha
de palabras

Yo desnudo río 
arrojo sobre el tiempo tu lunar.

Atrás, tierra o cielo
Atrás, tu saco rojo
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Vengo volviendo

Era la noche ordenada cuando regresé.
Cada espacio silencioso era contra el azul que canta;
la luz era ya un pesado fruto
que se colgaba de mis manos y ojos y párpados,
el breve espectro me decía “poesía”
¿vas a mentir sobre tu vida?
¿es ya el final de la noche, día, piedra y páramo?

Mira el mundo, la palabra adornada
aún hay barcos todavía y playas y ruedas y luces.
y me respondía, si
aún hay esa llamita azul sobre mis párpados.

Y mi sombra vestida camina
y esa luz recién sembrada va de pie en la chacra,
aún no se opacan tus - mis - ojos.

Una vez oí “son hermosos tus ojos” 
y me sonrojé al borde de la sangre y del mirlo,
quizá después oí: “me gustan tus labios”
y palomas y nardos salieron flotantes de mis uñas;
el crimen no hace al testigo,
pero la poesía hace ciertos dioses.

Regreso donde se suspenden las hojas y las calles
arden como palomas aldeanas;
regreso a la orquídea del vicio, al lote de nubes
a ensanchar mi colección de sílabas;
a vestir a este país estéril de corceles del sueño.

Abordo mi regreso así:
La noche la tarde una y otra vez y otra noche y otra tarde,
la noche de alardes dormidos en los campos ebrios.
Tú – yo -  tenemos los ojos callados de espuma
frente a un mar sin barcos y sin monedas.
Tus ojos de cosecha
tus ojos de bosque ensanchado
tus ojos de himno
tú, campesino del mundo
tú, señor de la intemperie
tú, espolvorea harina sobre todas las cosas y devuelve
a los espejos su apellido.
Tú que gritas. ve y  devuelve su crin, soy yo.
Tú al que gritas en el espejo, soy yo. Ese tú ahora soy yo.

Escribo como animal del aire
como espasmo de color de un ángel del este
mi voz que enciende el día
bebo ojos de luna
bebo jarrones de musgo
habito el día lanzado en armas
la noche, tan apacible desde que no estás,
se arrima a mis oídos y aprieta las encinas del mundo.

Yo, allá del otro lado
del lado de la cicatriz pegada al muro y a la ventana
desde las islas prometidas, quebrado en hojas
mecido como la lluvia en el mes de Abril
desgranando tréboles australes
voy arrimándome a la vida.

Hay ciertas palabras que se me escapan como pájaros
y saludan a ciertos condenados.
Aprieto el paso, salgo como una sustancia oscura
doblo la esquina donde el tiempo ya no se desvanece
y me animo a golpear el miedo 
con mis instantes violentos.

Regreso a la memoria
donde todo ya fue creado.
Y en este momento tempranamente absurdo
escribo con total violencia
que se me hace efímera la noche.





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Elegía

Me vi una tarde y una mañana y otra tarde y otra tarde
y un mediodía y una tarde y otra y otra;
porque el cuerpo como el mar
envejece a medida que lo observan
porque como ciudadano del mundo estoy despierto.
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25 formas de decir tu nombre

CUMPLEAÑOS

Hoy es el cumpleaños de la persona a la que más amo en mi vida,
y no está conmigo.

Su llanto escondido en las cosas tristes
Su forma de llano

Mi poesía está de luto y alegría.

Alas blancas, así es la invasión de la noche
Nacido en el viento de una pequeña rama
Tibio el día calla, el agua en sueños habla
Opaco y otoño entre tus manos frías
Nace un fugitivo: es mi sangre frente al espejo
Índice verde, cielo sin orillas marea abierta
Ojitos sobre un clavel. Pájaro detenido en una vitrina
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Un poco de mí

Hola compañeros, amigos y colegas de la labor poética, quiero comentarles que me encuentro super feliz, el día de ayer me llegó un correo diciendo que soy finalista del en el 11º Certamen «Picapedreros» de Poesía, Guión y Microrrelato, convocado por Revista La Oca Loca con mi poema «La Historia del deseo» y por lo tanto se publicará.

Con ello ya son 6 los reconocimientos internacionales a lo que escribo y me encuentro de sobremanera agradecido. Espero muy pronto compartirles algo de eso que escrito y que ha resultado ganador.

Gracias a la vida

Gracias a la poesía

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Antiluz

lloro siempre, en medio de esa sombra muerta
casi no hay nadie, sé que mis ojos acechan mi intimidad.

Esta noche durará mientras yo siga llorando.

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A tres líneas

Porque he estado contigo doce minutos
y siento que ha sido
toda una vida entregada al olvido.

Hoy. Hoy te amo
pero ayer, ayer fue distinto,
nunca había sentido el dolor de tanta gente cedida al distracción.

En esta dulce arena,
de los besos incrustados;
amor mío, dame ya el final para irme a la caza de las espinas.


Al menos mi felicidad no existe.
Soy un ser de letras cortas y sangre en tinta.
Tus ojos y mis ojos es la soledad que preexiste.


Búscame entre la multitud,
entre los espejos de la memoria
y entre las manos de los poetas.


Allá a lo lejos un pensamiento te encuentra, me repite tu nombre.
Y si estás. Y eres.
Pero ya una mano ha tocado mi hombro y no eres tú.


Vuelvo a escribir poesía
y espero esta vez no despedazarme
No podré sobrevivir a dos muertes.


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Despiértame

Y es que te amo
sin ser nada tuyo
y sin ser nada mío;
Aún siendo todo y todos
y aún siendo nada y de nadie

¡Oh! cuánto amante suelto en busca de tu nombre

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Ahora te soñé

De un lado al otro, desde tu orilla se desprendía algo de ternura.

Te soñé despierto, deslizaste tu voz hasta debajo de las cornisas
como eras entonces, como eres ahora: inmóvil.

Hay lujos y luces en tu voz y
en tu cuerpo dormido habitan los astros, no hay hélices
mas hondas que te llamen y que me llamen a escribir.

Ahora te soñé, como aullido de formas, como expresión
de descarrilamiento de un tren en la piel de verano, te soñé
así, desnudo, como una sombra pesada en cada brazo
y tus genitales de armaduras soldadas
y perfumadas, legado de un animal frenético despavorido.

Así eres, como cuando antes. No te pareces a nadie

vas en la espuma salvando mi propio reflejo de la vida.
Te sentí limpio, casi agua de mar, casi cuerpo de agua.

Mi tristeza no sabe de andanzas, ni de madera, ni de leños
por ello fue a parar en la noche violeta, magenta.

El propio azafrán de tus piernas me habría despertado
los azules lirios que se acurrucaron en los estanques,
en los huecos y memoria de lo que se olvida,
las minúsculas horas hechas tiempo
y desenredadas y lanzadas por el espacio y las camas.

Ahora, hoy, se desangran y mi desangro lento, lento,
por mi mano derecha surge la herida,
el silencio de muchas ventanas,
los puños, la carne y los aullidos de la pelea destinada.

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Estoy aquí

estoy aquí
pensando en ti y en tu canto:
de sirena, de estrella del alba,
de danzante;
cuando tus manos curiosas me tapan del día
y me abrigan;
cuando tus espinas doncellas se aprestan
a regarme,
a limpiar de mí los males
con el aliento que va cubriendo mi sombra
y me devuelve el alma,
pienso en la ciudad de mis bolsillos
y en sus habitantes,
pienso en el mar
y en las lucecillas…
pienso en la espiga y en el grano de sangre
derramado sobre mi cuerpo,
pienso en tu caricias a borde del sol
este saliente hombre que me ama.

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Niño Axul

Tu sonrisa es un cristal de polvo
encerrado entre las grietas de la ventana;
suspiro y voy de la mano del viento;
me miras y todo se me hace blanco.

Sentado junto a ti
a soledad me tiene miedo,
vienes entre la gente pero entre la gente te vas.

Ahora soy porque tú estás.
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Memoria Azul

en azul, adornado el cuerpo de flores amarillas
mi memoria pequeña como un niño dormido se levanta al alba
entre caricias de madera
y un tono agradable a melancolía brota de esos labios
                       - mis labios - 

Solo deseo un murmullo rápido de huesos y,
establecer un negocio de cuerpo presente y que las líneas
un tanto básicas abracen al mundo y me devuelvan desnudo.

Tengo solo una responsabilidad: r en búsqueda de las regiones,
de los archipiélagos
de las plegarias y
acecharlas hasta convertirlas en oraciones
y realidades.

                                                               

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Desde mi memoria

Desde mi poesía,

desde ese llanto para nada amargo,

me viene voces

como barrotes y me encierran

en tu vientre de cárcel

y ahí se me curan los insomnios

y se llama a mi memoria.

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La sombra de las hojas

Se adentra en la selva el silencio
y de ahí cobra a sus victimas:
palomas ciegas, tremendos martillos danzantes
el cielo abierto,
la herida en la mano izquierda.

Viento en la proa del barco y del cuerpo tremenda afonía
la lengua sin su capitán y en el centro del mundo,
en el sexo,
el frío de todos.

Agua salada, confundida entre lágrimas
luces y sombras sepultándose van
juntas de la mano

caricia de miel quemada,

dorada espiga que se ve salir antes que el sol,
envidia tierna
de un endecoroso madrugar

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Añoranza

Yo empujaba mi cuerpo dentro del borde
tratando de encontrar una fruta madura y tu templo
algunos cabellos se habian vestido para la ocasión
hacían un miniballet debajo de mis uñas

más tarde, cuando el silencio se anunciaba
por entre la cordillera iba mi espuma
y bajo la bóveda verde de los árboles nos íbamos
tratando de encontrar el tiempo

Aquellas manos, aquellas manos
hicieron posible mi travesía, aquellas manos
como catedrales volcánicas pusieron al descubierto
la magnitud de belleza que me ofrecía tu cuerpo.

Mi acordeón suplica que no te vayas
pero es una ligera costumbre mía llamarte,
llamarte cuando el llanto ya lo ha consumado todo.

Arde mi literatura y arde tu cuerpo en ella.





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Recordatorio del estanque

Invaden mi corazón los años
y las tristes estaciones de poetas añejos
la sensación del reposo de las uvas
y la quietud inefable de un estanque

Tras de mi hay libros cerrados
y huéspedes decididos
instantes de la manía del reloj
por encontrar algo vivo

naufraga mi ser enrojecido
como un adorno de ave en mi máscara
de soñador de nubes

hay una sombra campesina
que no crece ni se muda;
es mi alma de paloma aldeana

que se rehúsa a alzar el vuelo

qué largos días del otoño
en que se derrumban las hojas
de una golondrina.

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Airado

Estoy triste si

eso equivale a que mi alma

está opaca y semidulce;

escribir no me aleja del dolor

es quizá, la acción repetitiva

de una ardua tarea.

sigo aquí pensando

en saltar a la orilla

o adornarme con un soplo de ave

a la idea del dulce sueño.

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Ruiseñor

A veces me preparaba
y salía a buscar las orillas,
tibias
como un hueso desnudo;
no las encontraba.

Una vez fui desde el sur
a posar mi mano
en su vientre
y en su sexo,
y me elevó de repente
al cielo
y me creció desde dentro
una letra
nacida en mi mano de hombre,
criada y movida
por una voluntad de
estanque
a pesar de estar rodeado
de agua y sal.

Apareció desde ese lugar
mi caricia más duplicada
como quién busca
su canto
entre olas desalmadas,

qué breve fue
el cielo
entre las gentes de la plaza:

palomas gaseosas
entonando vientos,
manos aquí y allá, ruiseñores.

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Rumor sexual

Nunca sabré por qué tu lengua
entró en mi boca desnuda, de prisa
cuando nos desnudamos en un hotel
después de recorrer los caminos australes
y de ver de reojo a las distancias.
Creí por un momento que me dabas
una fruta en el tiempo,
que sembrabas donde hay surcos, una semilla
desde el centro del vientre como ardiente musgo.
Rodeado de dudas me besaste,
yo; la excepción, el desastre, el monstruo
y tú el capitán murmurante.
Vaya a saber si le devolví el beso
o me quedé en medio de la aurora.
Fui el ala feliz de un viento paloma del este,
una gota de saliva y
quizá un breve gusto a tierras inexploradas
bajo mantos boreales.

Destacada

Alguien a quién solía amar

Éramos juntos.

Rodábamos el uno dentro del otro.
entre cavernas, así desasidos, mutuos.
Ente una corola de humo me he perdido,
sube la colina, mi sueño

Éramos juntos

 donde yo me siente a esperar,
 donde mi corazón sea desarrollado con furia. 
Destacada

Hombrecito

se ha inundado todo
me he quedado quieto, absorto
el agua me sale desde dentro y a millares.
Afuera todo es seco, fulgurante.

Que contradicción, mi alma es un lupanar
de residuos y cosas tristes, pero afuera,
afuera hay sol.

Afuera continua la vida viviendo sin mí
afuera el lugar de todas las cosas existe,
yo ya no tengo mi lugar. ¿Existo?

no tengo territorios maduros
por donde mi mente pueda ir a divagar.
Todo lo has llevado con tu ausencia.

Es como si tu cuerpo
buscara expulsarme de todas las intenciones.

Destacada

In Visibilidad

se ha inundado todo
me he quedado quieto, absorto
el agua me sale desde dentro y a millares.
Afuera todo es seco, fulgurante.

Que contradicción, mi alma es un lupanar
de residuos y cosas tristes, pero afuera,
afuera hay sol.

Afuera continua la vida viviendo sin mí
afuera el lugar de todas las cosas existe,
yo ya no tengo mi lugar. ¿Existo?

no tengo territorios maduros
por donde mi mente pueda ir a divagar.
Todo lo has llevado con tu ausencia.

Es como si tu cuerpo
buscara expulsarme de todas las intenciones.

Destacada

La casa del sur

Mi cuerpo lleno de humedad. La mitad de mi alma
ha emigrado sola y la otra ha fallecido.
Mi cuerpo avanza hacia la eliminación sucesiva.

A pesar del dolor, de la mano sudada y llena de saliva,
a pesar de las posibilidades en contra;
a ti mi niño de cuatro letras con esta ternura infinita
recibe mis palabras de hombre desde mi raíz, desde mi pasaporte;
desde la tierra de la cual soy embajador:

(…)

No tengo intenciones de errar
por los territorios vagos.
Escribir, sacar palabras de mi lengua
no me aleja del dolor,
no me salva,
si acaso es una declaración de guerra.

es una pausa al dolor,
al sumergirme en las aguas pantanosas
de lo que puede decir un párrafo.

Me rompieron las manos, las uñas, los dedos
los ojos y los días.
Son semanas que he pasado así.
Los niños están hartos de mí
y de sus días asidos en un cuarto oscuro.

Les digo que no me sale nada,
que no puedo hacer nada,
que no quiero hacer nada.

¿Qué podré hacer con todos estas semanas un tanto muertas?

(…)