Nunca había estado tan cerca de tu oído.

Nunca me habían devuelto las medallas
de mi infancia,
nunca una rivera se arrimó a mi boca.
Los fantasmas y la soledad encarcelada
piden un turno,
se asoman a la soledad, a ese día
que tiembla al verse terminar.

Nunca había esperado a alguien
entre ventanas extranjeras
bajo la mirada
de una blanca paloma blanca.

Nunca.

Las hojas y el otoño
arden en mi propia
dirección.

3 Comentarios

  1. florencia ardiles saez dice:

    ¡me gusto!

    Le gusta a 1 persona

    1. Isaac Freire dice:

      Gracias compañera¡ Un gusto

      Me gusta

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