Allá se ha ido lo que tanto ansiaba escuchar.

Cuando la luz se de vuelta sobre otra luz
y ya no sea sino solo el leve recuerdo de su sombra
como una mentira sin nombre
y se empaña la memoria con las hojas de los árboles
los días se verán poblar de inmensa agonía
por ya no despertar en mí la efímera poesía
y allá se irán todas las palabras, allá donde todos suben
donde todo cobra sentido
allá
en el desván, en el rincón ensimismado que huye
en ese otro yo que insiste en tu cuerpo,
en ese que amaste antes de perderme.
Al atardecer y seguir en el círculo empañado
volveré a ver las hojas caer despavoridas
a las estrellas verse alumbradas solas
a las palabras reírse de ellas mismas
al viento darse de aleteos
al sol empaparse de lo oscuro
al sueño de verse soñado de nuevo.

Allá cuando ya mis amigos me pidan explicación
de tu nombre vacío
les diré: partió
partió con su verdad y un secreto que no me quiere devolver. 
El pálido nácar se desprende en la lluvia
y tu lunar izquierdo va por el salón solitario.

Allá se ha ido lo que tanto ansiaba escuchar.

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