Frenético

 

Mi voz enfurecida hace tanto ruido
como un sonar de cadenas en un campanario,
suplica y se ve más allá del musgo de la selva
como la garganta del mar en la arena incrustada,
como el agónico tiritar del viento mientras
cruza a un niño o una paloma.

Tímidos gritos salen de mi boca húmeda
como un ruido de huesos,
como un silencio en una bodega
como una muchacha secuestrada
como un ladrón de pie en el vaticano…

¡Oh voz mía! qué potente es el frío
en el alma dividida y con cestos…

Amapola fúnebre, sube a mi cielo y
de mi boca un suspiro silábico
repitiendo dos mil veces más
tu nombre anclado a una equis…

¡Oh, voz de animal muerto
sin galope¡ ¡animal frenético!

soy una luz tan desordenada,
soy un cesto de bocas ardientes…

Tú iniciaste el canto primero, ¡grito de guerra!
y en lo alto de los astros y de las dunas
te veía el cuerpo en abandono,
las manos vacías de mil hombres,
las bocas de las mujeres llenas de deseo
y una estrella de papel incendiada cada noche…

El cuerpo en el lodo y la carne viva ¡exquisita!
la corriente del río abajo, el alma de las rocas
y de los peces…
amor sujeto a las constelaciones
al ruido del agua
a la fiesta y murmullo de las hortalizas
ese es mi secreto:
caminar desnudo con insomnios en mis hombros.

Mi voz es el resumen de los caballos cantando,
de las grietas de la ventana muertas de llanto
de los hombres y mujeres en vela y en anís…

Mi voz es la carne viva y la gladiola al cielo
¡El veneno de dios en su ceniza palpitante!

Ahora mi ternura está encerrada en bodegas
al sur, muy al sur…
lloraría por el fino beso aguardiente y la espesa
finura de un río. Estoy abierto para siempre:
fino cuerpo de matas y de corrales,
fina voz de anís y de claveles
de ley al mundo que no se oculte nada, que todo crezca,
que mi alma se haga par y se cultive…

como un frasco de miel regado…
como una perla abandonada…

LA TEATRALIDAD DEL AMOR

Hola compañeros y amigos escritores y poetas, es un gusto anunciarles que próximamente verá la luz mi poemario, el primero de tantos. He tenido varios nombres en mente para esta primera publicación, poco a poco les iré dando detalles. Estos meses han sido de una creación infinita, tengo varias páginas nutridas de inspiración y unas cuantas sílabas al borde.

Mi recopilación literaria en este tiempo ha sido bastante grata y espero contar con editoriales y personas que apoyen mi trabajo y mi labor como poeta y escritor, varias páginas en blanco están siendo escritas y la vida me está permitiendo contarle mis historias en un pedacito de cielo. Tengo en mente la publicación de 2 libros de poesía.

Hasta ahora tengo varias publicaciones pendientes. Aquí una muestra de lo que será mi primer poemario titulado “LA TEATRALIDAD DEL AMOR” espero lo disfruten y lo compartan para que las letras lleguen al infinito y desde ahí pueblen todo el Mundo y las ciudades y los cuerpos de los niños y niñas que necesitan del arte como expresión del alma y de las manos.

Espero sus comentarios y sugerencias, así como su apoyo infinito. Gracias amigos lectores, escritores y poetas.

Les dejo aquí un fragmento de LA TEATRALIDAD DEL AMOR

       “ Lo que deseo es un silencio eterno

  / un murmullo de huesos /

              un estado de salvajismo permanente,

una proximidad del vacío, una revelación contra el miedo”

1

 

Desvaríos / uno /

Canto al aire, grito de desesperación,
miro a los mirlos, su vuelo
su gigantesco vuelo.
Miro el vaivén de las hojas,
esas hojas de cristal cargadas de dientes
y espuelas,
de sonrisas como tú.

Cantan las rosas
están atrapadas en las grietas de la ventana,
danzan con perlas,
se aferran al aire.

Gotas, gotas de sol
se derraman en la calzada,
algas desnudas tiritan de frío
y besan el césped.

Tú sonríes,
todas las colinas flotan dormidas.
Tú sonríes
todos los campos son de aire.
Tú sonríes
el espacio gime con fuerza.

Se levanta el silencio y en su sepulcro
nace el barro,
el barro de la voz ronca,
de la voz nutrida,
de los tallos en formación,
de la vida en sintonía,
de sus ojos llenos de lágrimas,
de tus finos hilos sonrientes,
de tu boca de maní, de tu boca de cerezo.
de tu boca llena de vino
como un potente grito caído.

Je t’aime

 

Te amo porque eres el aliento de la semilla.
Un viento infinito, amplios campos ebrios al mediodía.

Te Amo
porque a nadie te pareces desde que te escribo.

Mis ropas sucias

¿Porqué seguimos aferrados a la vida
a las trenzas despeinadas del día?

¿Porque no lanzarnos desde los astros
a las fauces tremendas de la muerte?
Porque no ir con todas las flores arrancadas
a la mitad del día y de ahí llamar a la sombra.
Porque no alabar mi despedida,
si tan tierna me llama y me cobija y me da suaves besos.

La muerte no sabe de apuros, ni labores.
Ven a mí hoy, y juega con mis niños.

Atrápame adornado de llaves y quejas,
se hincha mi pecho y yo estoy ya llamando
a todas las bocas.
Me seduce la posibilidad de saltar,
de ser polvo, de ser un llanto muerto y pesado.

Quiero estar en la búsqueda de mis días finales
y contarle a la vida de ti.
¡OH DE TI!
Quiero hoy, apresurarme a la eternidad
y ver entre las cabezas de algún lirio mi nombre,
mi nombre sucio
escrito hasta con sangre y velas.

Hoy me abandonaré a la vida:
no tengo techos;
llegaron los pájaros
y las medallas. Me llaman.
Iré a la muerte cabalgando con mis ropas sucias.

Céfiro

 

Entre los ribetes azules del hondo marino,
no encuentro tus lunares,
amor.
Cisnes y chimeneas.
El viento cortante en la proa del barco
que yace en el alba.

Dedicatoria – a tu sonrisa – (2/2)

Como amenazaba tu sonrisa
con destruir un grado de saciedad mío,
di la vuelta y miré a la ventana y al espejo.
Yo tiritaba de como una flor nacida.

Con tu mirada me atrevía solo
a danzar en silencio,
a mirar en el espejo
tu silueta,
te veía desnudo.
¡Qué días tan alegres
y rojos!.
Medité en silencio y volví a la danza.

Con que ojos te miraré
si ya me has descubierto.

Te miré. Me miraste.
Sonrisas pálidas cargadas de lluvia
en los campos desiertos. Eso éramos. Eso somos
Nos juramos sonreír eternos
cruzar miradas,
chocar manos,
desvariar en las noches.

Ahora gritamos y conversamos
despacio
para no despertar a los bailarines despiertos.

Dedicación – a tu sonrisa – (1/2)

He aceptado tu invitación a mirarte,
por entre los espejos y la carne;
a viajar en tu sonrisa
con las hebras del tiempo corriendo, corriendo.

Musitas en mi oído
las doce campanadas de la iglesia:
esa música sacra crece en los tallos de las flores.

Atravieso tu rostro de izquierda a derecha
zigzagueando entre tus lunares,
apenas descanso para inventar un escrito
o una fecha.
El día nos sabe estático, quieto, dormido.
¡Cantemos en azul!
Conversemos de la vida, de las mujeres, de nosotros
en este follaje de la carretera muerta.

Levantemos un campamento a la orilla
de un acantilado,
miremos la sombra de las aves pasar.
Me acerco a un estanque, tan vacío e inhóspito:
un nenúfar florece,
sus tristes días se parecen a los nuestros.

¡Qué grato es estar en tu compañía!
¡Cuántos días he soñado con esto!

Así te amo

Te amo, como cuando los astros cruzan el cielo
y mis manos, ¡oh mis manos! tan cerca de ellos.
Te amo como cuándo el viento cruza
por la mitad de un niño, y se parte, ¡oh se parte!

Te amo, porque así el éter me ha nombrado:
embajador de la tierra y de las almas negras.
Espiga dorada de pan y de almíbar;
un chorrito de néctar en tu lengua. Así te amo.

Te amo porque el aliento de la semilla
aún está en el suelo, aún no se hace sueño.
Te amo porque cualquier tribunal se despedaza
en su juicio contra un pájaro herido. Yo herido.

Te amo, porque en el centro del valle, en los pistilos
de todas las flores
yo puedo juzgar a todas las bocas, hacerme verdugo.
Te amo, porque a nadie hablé de lo que he llorado.

Te amo, porque aquello es de esa manera y no de otra.
Te amo, porque a ninguna mujer he visto y he visto todo.
Te amo, porque en el vientre de la guitarra sigo preso.
Te amo, porque la cortesía así lo amerita. Te amo.

Te amo, porque esa palabra se hace flecha cuando la escribo.
y en mí, toda palabra me grita distancia.
Te amo, porque aún no he nacido.
Te amo, porque estoy triste. ¡Te amo porque estoy¡