Alguien que me ha olvidado

Un gran coral desnudo se planta
en el fondo del lago,
los días del viaje han comenzado
reflejos y horas detrás de las hondananzas,
el bosque ofrece un vestido de musgo a tu blancura
el río que desemboca peces en tu boca
la luz que mueve estrellas en tu pecho
tu cuerpo me tiene como una mirada
tu cuerpo me absorbe como un relámpago
tu cuerpo me ata al filo de las horas.

Sales y sonríes y en tu blancura de pájaro
salen las alas sin fondo.
Todo no tiene clavícula.

Belleza sin ayuda.
Belleza en el páramo y en la piedra
asimilas la distancia;
para tus ojos mis ojos
basta un parpadeo
todo se mueve cuando hay quién lo mueva;
para tus ojos mis ojos
el mundo canta en tu garganta
se esfuma la luz
se perfila el maíz a dar flor
se perfila la tierra a morir contenta
tu apareces en el traslas del tiempo
danzas en los espacios que va dejando la noche.

Eres el pétalo de clavel.
Eres la perla del día
			y del mar.

Ahora te soñé

De un lado al otro, desde tu orilla se desprendía algo de ternura.

Te soñé despierto, deslizaste tu voz hasta debajo de las cornisas
como eras entonces, como eres ahora: inmóvil.

Hay lujos y luces en tu voz y
en tu cuerpo dormido habitan los astros, no hay hélices
mas hondas que te llamen y que me llamen a escribir.

Ahora te soñé, como aullido de formas, como expresión
de descarrilamiento de un tren en la piel de verano, te soñé
así, desnudo, como una sombra pesada en cada brazo
y tus genitales de armaduras soldadas
y perfumadas, legado de un animal frenético despavorido.

Así eres, como cuando antes. No te pareces a nadie

vas en la espuma salvando mi propio reflejo de la vida.
Te sentí limpio, casi agua de mar, casi cuerpo de agua.

Mi tristeza no sabe de andanzas, ni de madera, ni de leños
por ello fue a parar en la noche violeta, magenta.

El propio azafrán de tus piernas me habría despertado
los azules lirios que se acurrucaron en los estanques,
en los huecos y memoria de lo que se olvida,
las minúsculas horas hechas tiempo
y desenredadas y lanzadas por el espacio y las camas.

Ahora, hoy, se desangran y mi desangro lento, lento,
por mi mano derecha surge la herida,
el silencio de muchas ventanas,
los puños, la carne y los aullidos de la pelea destinada.

Se pudre la sombra

Naufragio de piel
desde abajo, desde el sur.
Pies y manos con jarabe, con encajes.

ver nacer las caricias en un vegetal oceánico;
ser esa persona del mundo para morir
para respirar sus ojos
su sexo
sus axilas
ser aprisionado en el vientre de las rosas.

Expulsar la última gota de sangre
por la última gota de esperma.

COSERSE
OÍRSE
AMARSE

Ser una mariposa de ojazos muertos y
alas de latido, ver en la estación a las pieles
abandonadas;
estar en desacoplamiento del ser. Amar lento.

Gozar de la experiencia de ser el primero y
descarrilar el sitio de tu vida.

AZOTAR TUS MANOS.

Ser la tierra de los "siempres" y dormitar
en la catarata del sudor
donde se pudre la sombra.

A ti, aunque ya no estés
Azul Runa.










A ti o al mar

DEDICATORIA PARA ESAS PERSONAS «FUGACES»
QUE LAS VEMOS UNA SOLA VEZ EN LA VIDA

A la persona del bus

¡Ah! si pudiera convertirme en noche
y acompañarte a desnudar los granos;
ser una llave que quede volando
y que se abran ciertas dudas y ciertos árboles.

En esta noche de pulmones extraños;
de pasajeros de alguna muralla;
de caminos y andamios sobre el mundo;
de mi propia voluntad y silencio.

A ti, persona del bus; azul cruzas sobre los cuerpos
que se sumergen en sueños donde yo pongo los ojos.

De pelo negro pidiendo el viento del mar.
Ruido nocturno nacido en todos los sitios.

No te conozco, quisiera entrar en el cielo,
de pie ahí, en los astros, encima de las flores y volcanes.

Hay suspiros de la buena tristeza;
hoy, entre navíos y estrellas, quisiera acordarme tu nombre.

Alguien me espera


He transitado por mi memoria, por los recovecos
del tiempo y del polvo. Recorrí las calles que circundan mis labios
y en ellos vi tantas rosas desgastadas y en tono marrón.
Vi mi mañana a través de unos ojos hermosos

                                                  perfumados.


¿Era yo?. Fui yo. Soy yo.
He vivido en tantos lugares lúgubres de mi mente, 
en rincones insospechados de mi memoria, 
en las lejanías de lo oscuro, de paisajes largos y tremendos, 
en las lejanías igual de la muerte y del amor y 
lo único que me ha salido de tan arrollador viaje es que:


He conocido la complejidad de mi realidad, 
las siluetas y formas que puede adoptar mi apellido y 
el sinnúmero de maneras de llamarte amor, entre ellos la palabra AZUL.

Esto sin voz y he decidido tomar distancia de mí mismo
de lo que pienso y de cómo actúo, ser un tipo normal.
Las andanzas de mi memoria dan saltos gigantes.
Ribetes en torno a las caricias y a los modales de una vida perfecta.

Mi memoria pequeña como un niño dormido se levanta al alba, 
en azul, adornado el cuerpo de flores amarillas 
con caricias de madera
y un tono agradable a melancolía que brota de esos labios

                                                           / mis labios / 

y mi cuerpo que ha vivido fuera de la ciudad
casi dos meses después de que se anunciara la guerra
y el caudal de los ríos y las onzas de plata.


La vida misma y la pobreza que en esos días extraños 
se posaba en mí 
me hacían regresar a ver a mis manos
y dientes
y ya se disparaba en mí la labor de una vida larga;
también me deparaba momentos amargos de miseria y calma,
de recorrer el mundo solo hasta la calle de enfrente
y gritar solo hasta donde la garganta me permita.


Influir en las voces sencillas y torpes de mi cabeza
y en mis manos
iniciadas e incendiadas debajo de mis pantalones
y en esas enormes ganas de explotar y escribir de las tallas,
de las fiestas, 
de los arrebolares, 
de los corpiños
de las ilusiones y 
de los apegos 
de la lluvia, 
de los alambres.

Ser un poeta casi al borde de las veredas
y tan cercano a ellas que las describía como si de eso
dependiera el mundo.

Solo deseo un murmullo rápido de huesos y 
establecer un negocio de cuerpo presente y que las líneas
un tanto básicas abarquen al mundo y me devuelvan desnudo.

Tengo solo una función: Ir en búsqueda de las regiones,
de los archipiélagos, de las plegarias y 
acecharlas hasta convertirlas en oraciones y realidades. 
Verdades absolutas.

Oculto y airado

...

Aquella luz era mía
aquella sororidad era mía,
aquel templo el de los pájaros y
aquel refugio el de mi alma.


Todo en la isla era silencio, algo contrapuesto
irreductible...
yo era presa de los mimos de la noche
y de sus estrellas,
iba en camino hacia el hemisferio sur,
¿de donde vine? y ¿a dónde voy?
es la imagen de la fugacidad...

detenido en el plan de la corteza
allá lejos, en los arbustos de humo y piel,
allá lejos mi alma pernoctará.

Allá donde esa luz seguirá siendo mía
esa sororidad seguirá siendo mía
esos pájaros seguirán siendo los míos
pero ya no mi alma.

Mi alma se la han robado los policías.

EL DESEO DE RECOGERTE

Hiere tanto que no estés
y que te vayas por el envés de la luz.
Así desprendida,
como un lirio giratorio
que nace de una hoja
en movimiento,
triste crisálida
dulce miel quemada y esparcida,
a cierta edad,
en lo azul,
se desprende mi sombra
y se mueve fuera de mí
 
en la ribera del día,
otro sol al fin
se acaba. Se ve morir
el viento
en la boca de todas las aves.
Se ve morir
el deseo de recogerte
por la luz
y por la luz irnos.

Extranjero

Soy un paisaje vencido. Traigo el color de un atardecer de una pintura acabada, al parecer, he nacido… ¿He nacido? No lo sé, escribo, sueño y pienso, quizá si, aunque eso no significa nada, quizá solo existo. Eso es. Existo. Pero no vivo Esa otra gente también.

En un solo rincón voy dilucidado, sentado frente al horizonte, frente a los sucesos vago por los lugares mas lúgubres de mi mente, eso supone que estoy vivo, o quizá solo esté abandonado en un rincón.

Casi siempre pienso en no volver, en detenerme frente a los campanarios cíclopes y gritar, atornillar un espejo a cielo la distancia solo está en mi mano izquierda, ahí hay un sentimiento de probabilidad hoy si volveré. Mañana no, seguro que mañana no. Suspiro en todo.

 

 

Tú mas que nadie merece ser feliz

Hiere tanto que no estés
y que te vayas por el envés de la luz
 
Si estuvieras acá, junto a mí
y no donde no hay huéspedes,
en líneas australes verdes
en el sueño
a mitad de la noche
entre risas
y mares revoloteados,
allá en la densa niebla
que cubre el
pecho de los pájaros.
 
 
 
Porque en el sinnúmero de casas estás
como un material profético
 
Despredida,
como un lirio giratorio
que nace de una hoja
en movimiento,
triste crisálida
dulce miel quemada y esparcida,
a cierta edad
en lo azul
se desprende – un sí –
mi sombra
ya se mueve fuera de mí.
 
Aislado, así. Humano

Llamados necesarios

I
 
Mi cuerpo vencido por soles y lluvia
esperaba la delicada cornisa
de un cuerpo abierto
y el suave beso de la tierra a los lirios
por el entramado tallo de todas las plantas.
 
 
II
 
Mi boca no esperaba un encuentro.
Mis manos no esperaban hacerse río.
si embargo,
todo fue caricias,
claveles abiertos a la frescura de la noche.
 
 
III
 
que suave el rodar de tu boca
en la carretera circundante alrededor de mi cabeza
 
 
IV
 
suave el terciopelo de una aguja húmeda
en mis manos.