Leña quemada

el cuerpo se abre
herida en la constelación
hay estrellas allá arriba y allá abajo
hay ojos en las huellas
hay pupilas en las casas
hay lunares en mi boca
uno están muy detrás en la sombra
y otros aparecen en el extremo de los labios.
Alto fuego en la colina,
espigas verdes danzando al sol.
Alma contra jugada
hay lunares y espacios que viajan con los viajeros
La cruz del sur ardió en mí,
en la fría noche de mi existencia
la cruz del sur se parecen tanto a tus lunares.

Hay ojos fugaces que no conozco
la asfixiante estrella abierta en mi piel de muchacho;
nunca olvidaré como me salva tu cuerpo
cubierto de alhajas.
Todos anhelamos algo
todos preferimos un camino y una piel
pero nos toca la muerte

Luz del envés
grano de sal
nácar alto; piel danzante
semilla de mi lágrima.