Leña quemada

el cuerpo se abre
herida en la constelación
hay estrellas allá arriba y allá abajo
hay ojos en las huellas
hay pupilas en las casas
hay lunares en mi boca
uno están muy detrás en la sombra
y otros aparecen en el extremo de los labios.
Alto fuego en la colina,
espigas verdes danzando al sol.
Alma contra jugada
hay lunares y espacios que viajan con los viajeros
La cruz del sur ardió en mí,
en la fría noche de mi existencia
la cruz del sur se parecen tanto a tus lunares.

Hay ojos fugaces que no conozco
la asfixiante estrella abierta en mi piel de muchacho;
nunca olvidaré como me salva tu cuerpo
cubierto de alhajas.
Todos anhelamos algo
todos preferimos un camino y una piel
pero nos toca la muerte

Luz del envés
grano de sal
nácar alto; piel danzante
semilla de mi lágrima.

Abierto

Rosas, pantanos, tierra cubierta, o racimos negros
capsulas que hablan o campanas que gimen y mienten
la edad, las aguas, las lentas estrellas o ser nosotros en todo,
¿Debo fingir o mentir que esto pasó?

Quizá que el astuto pedazo de cielo jamás nos cubrió
que las ciudades, el amor, las piedras o los huesos no nos consumieron
que quizá si sucumbimos a la muerte
o que estos meses no han sido de furia y desdén?

debo quitar esas raíces del cuerpo, mentir sobre la piragua
o los espejos, o las manos, o la carne incendiada en tu cama,
es mi poesía que roe aún todas las cosas de tu casa.

debo aceptar que la muerte se prolonga aún más
por los cuerpos que no la desean, pues no. Es mentira.
Todo tú, manantial inagotable e inimaginable.

Estoy aquí

estoy aquí
pensando en ti y en tu canto:
de sirena, de estrella del alba,
de danzante;
cuando tus manos curiosas me tapan del día
y me abrigan;
cuando tus espinas doncellas se aprestan
a regarme,
a limpiar de mí los males
con el aliento que va cubriendo mi sombra
y me devuelve el alma,
pienso en la ciudad de mis bolsillos
y en sus habitantes,
pienso en el mar
y en las lucecillas…
pienso en la espiga y en el grano de sangre
derramado sobre mi cuerpo,
pienso en tu caricias a borde del sol
este saliente hombre que me ama.

Niño Axul

Tu sonrisa es un cristal de polvo
encerrado entre las grietas de la ventana;
suspiro y voy de la mano del viento;
me miras y todo se me hace blanco.

Sentado junto a ti
a soledad me tiene miedo,
vienes entre la gente pero entre la gente te vas.

Ahora soy porque tú estás.

Memoria Azul

en azul, adornado el cuerpo de flores amarillas
mi memoria pequeña como un niño dormido se levanta al alba
entre caricias de madera
y un tono agradable a melancolía brota de esos labios
                       - mis labios - 

Solo deseo un murmullo rápido de huesos y,
establecer un negocio de cuerpo presente y que las líneas
un tanto básicas abracen al mundo y me devuelvan desnudo.

Tengo solo una responsabilidad: r en búsqueda de las regiones,
de los archipiélagos
de las plegarias y
acecharlas hasta convertirlas en oraciones
y realidades.

                                                               

Desde mi memoria

Desde mi poesía,

desde ese llanto para nada amargo,

me viene voces

como barrotes y me encierran

en tu vientre de cárcel

y ahí se me curan los insomnios

y se llama a mi memoria.