Leña quemada

el cuerpo se abre
herida en la constelación
hay estrellas allá arriba y allá abajo
hay ojos en las huellas
hay pupilas en las casas
hay lunares en mi boca
uno están muy detrás en la sombra
y otros aparecen en el extremo de los labios.
Alto fuego en la colina,
espigas verdes danzando al sol.
Alma contra jugada
hay lunares y espacios que viajan con los viajeros
La cruz del sur ardió en mí,
en la fría noche de mi existencia
la cruz del sur se parecen tanto a tus lunares.

Hay ojos fugaces que no conozco
la asfixiante estrella abierta en mi piel de muchacho;
nunca olvidaré como me salva tu cuerpo
cubierto de alhajas.
Todos anhelamos algo
todos preferimos un camino y una piel
pero nos toca la muerte

Luz del envés
grano de sal
nácar alto; piel danzante
semilla de mi lágrima.

¿El poeta sabe a dónde va?

Por eso ahora eres mi casa,
lejos de lo que fue mi casa.
Por eso ahora eres mi estancia,
lejos de lo que fue mi estancia.

Ahora eres esa circunstancia de verdad.

Mi soledad por veinticinco años,
mis libros casi desnudos, 
la piel por cobijo fuerte,
mis letras, mis indicios,
la escritura y los adornos de polvo,
mi niño, mi cuerpo,
mi sexo y mis volcanes.

Ahora eres eso que merezco habitar,
lejos de lo que fue mi habitad.
Ahora asiento y confío.

Ahora la vida ha sido re vivida.

Alguien que me ha olvidado

Un gran coral desnudo se planta
en el fondo del lago,
los días del viaje han comenzado
reflejos y horas detrás de las hondananzas,
el bosque ofrece un vestido de musgo a tu blancura
el río que desemboca peces en tu boca
la luz que mueve estrellas en tu pecho
tu cuerpo me tiene como una mirada
tu cuerpo me absorbe como un relámpago
tu cuerpo me ata al filo de las horas.

Sales y sonríes y en tu blancura de pájaro
salen las alas sin fondo.
Todo no tiene clavícula.

Belleza sin ayuda.
Belleza en el páramo y en la piedra
asimilas la distancia;
para tus ojos mis ojos
basta un parpadeo
todo se mueve cuando hay quién lo mueva;
para tus ojos mis ojos
el mundo canta en tu garganta
se esfuma la luz
se perfila el maíz a dar flor
se perfila la tierra a morir contenta
tu apareces en el traslas del tiempo
danzas en los espacios que va dejando la noche.

Eres el pétalo de clavel.
Eres la perla del día
			y del mar.

En el sur, donde sucumben las flores

Cuerpo sin mar y sin olas, blancas playas
te pareces a la arena en total quietud y entrega.
Mi mano de actitud salvaje te busca
y hace lanzar los meses para el encuentro.

Caminé lento, fui desarraigado, apátrido
de mi huían las estaciones, la noche me ofende.
Para sobrellevar me forjé con tu aroma,
te recibí como la flecha al arco.

Comienza la herida y salgo a recogerte por la luz
te amo, cuerpo de maíz, de trigo, de leche ávida
las alegrías de tu pelo, ¡tú sombra suave cobijándote!
la saliva como néctar, ¡tú vientre entre espumas y rosas!

Cuerpo saliente a la luz, existiré en tu idioma.
Mi sed, mi agotable cotidianidad, mi infancia suelta.
Pueblo blanco dormido entre mis dientes, te amo.
Sales como domado por mi esperma y el dolor infinito.

Pálido, sin desliz, asomado a la luz vegetal
quieto, un país descubierto en medio del perfume
así va tu aliento atento a las hondas del día,
en torno a ti, giran los claveles y crisantemos.

Te extraño, pero ¿Qué quieres?

...
Caracola marina, trozo de liquen
aún anidas por donde pienso, por donde quiero
Aún flotas en mi alma
como el agua triste en reposo.

Espirales de humo danzan en mis dientes
te estoy llamando, ¿me oyes?
Aún anda desierto mi cuerpo de sal marina
por este archipiélago que supone mi cuerpo.

Estoy amarrado al viento, a las huellas
en una comisura de sal voy;
Soy el desesperado hombre de la muralla.
el que lo perdió todo. El que todo lo tuvo.

Grazna aún debajo esa paloma aldeana
cuando nos despedimos por el horizonte del domingo.
Brota esta palabra última
por lo senderos que aun conserva mi alma

¡Llámame! ¡Di que existo! ¡Invéntame!

Sal de ese letargo profundo, de esa roca silenciosa
tibio está tu cuerpo al borde de esa noche
de esta noche, de todas las noches.

Mi sombra leve

Al que ames no habrá descanso ni alas
y el rumor profundo me traerá
y desde la tierra, al alba,
mi rostro no se acabará de lunares.

Si te vas rompes el musgo y las hojas
que cae a mi alma poco poblada;
te acechan la sed y el hambre
y en las calles donde el sol se aplana
verás caer en cualquier país la tarde.

Si te vas y mueres lejos, en esa tierra quemada,
llevarás mi mano de hombre cicatrizada
con el rumor de olas y barcos quebrándose;
te llegarán mis lágrimas
sintiendo como te saldrán tu alma y mi alma
y sentirás espolvorear mis huesos sobre la cara.

A mi madre

En el centro del aire
quiero ver disfrazado mi cuerpo.

Con mi corazón estrellado en las palmeras
he visto muchas cosas tristes;
quiero que ardan
las calles
mientras se fermenta el día.

Al dios que todo lo puede
pido que a mi madre se le inunde de rosas.

País abandonado

Son las venas de este mes. Es la espuma, la risa
las flores amarillas y lentas
los carros en plena carretera dormida.
Son las leyes de este mes, su sabor, tu lejanía
tu búsqueda de placer
de luciérnagas, de planetas, de mapas
y tu cabeza de luz,
de una costa sola se abre a la imaginación.

Es este mes que entro con mi tristeza en los mercados
entre sollozos
y se cierran las puertas al paso,
es mi voz que se aumenta como el mar mientras
llega la salida del sol;
y entonces se destrozan todas las tardes y te llamo
y me llamas y dulcemente
me arrodillo.

Te extraño, ¿pero qué quieres?.

Huésped de mi memoria y corazón quebradizo
vas por mis habitaciones con tu sabor a humo y vainilla.
Qué angustia pesada me roe
y por las fibras de la oscuridad la luz va gimiendo:
ventanas solas, aires desalmados,
almas crespas, musgo de todas las heridas y ríos
aquí estoy
escuchando secretos, ruinas y deidades de una sal adorada
y entras tú, en medio de la ruina,
y haces crecer en mí al hombre que puede, que avanza
pero no sé hasta dónde avanza sin ti
y así vas, por medio del perfume
a brindarme lentamente el espacio dondequiera.

Te extraño a los cinco días de mi dentadura rota.

Reconocimiento

Hola amigos y compañeros.

Me es grato informarles que he sido seleccionado uno de los ganadores del Concurso de Relatos, Poesía y Fotografía “Espejismos: Fragmentos del Exilio” España 2021 con mi poema «La soledad de la sal»

Gracias a quiénes siguen confiando en mí

La ciudad mía

Antes del ser y del estar,
antes de las calles y los pupitres, 
antes de los bosques y las gradas,
antes de las musitadas combinaciones del yo.
Antes de mí, eras tú:
espacio indivisible de doce pieles,
un hombre casi con el alma sobresalida de la tierra,
unos días en tus cabellos
y unos ojos saltones y de luto
por las cornisas y, en las comisuras
de tus labios el éxtasis y
el alma de los cerezos.

Ahora vienes y me conviertes en granjero,
en un discípulo del trigo y del maíz,
en el ciudadano más anciano
llegando furioso al tiempo de la vida.

Ahora vienes como semilla,
surcando y hablando de la arcilla,
de lo que soy y de lo que busco,
de lo que eres y de lo que conviertes.

Vienes solo, pero
con las todas las cosas por suceder,
con las tizas en camino de extinción y 
con la danza debajo de tu pecho.