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Un poco de mí

Hola compañeros, amigos y colegas de la labor poética, quiero comentarles que me encuentro super feliz, el día de ayer me llegó un correo diciendo que soy finalista del en el 11º Certamen “Picapedreros” de Poesía, Guión y Microrrelato, convocado por Revista La Oca Loca con mi poema “La Historia del deseo” y por lo tanto se publicará.

Con ello ya son 6 los reconocimientos internacionales a lo que escribo y me encuentro de sobremanera agradecido. Espero muy pronto compartirles algo de eso que escrito y que ha resultado ganador.

Gracias a la vida

Gracias a la poesía

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A tres líneas

Porque he estado contigo doce minutos
y siento que ha sido
toda una vida entregada al olvido.

Hoy. Hoy te amo
pero ayer, ayer fue distinto,
nunca había sentido el dolor de tanta gente cedida al distracción.

En esta dulce arena,
de los besos incrustados;
amor mío, dame ya el final para irme a la caza de las espinas.


Al menos mi felicidad no existe.
Soy un ser de letras cortas y sangre en tinta.
Tus ojos y mis ojos es la soledad que preexiste.


Búscame entre la multitud,
entre los espejos de la memoria
y entre las manos de los poetas.


Allá a lo lejos un pensamiento te encuentra, me repite tu nombre.
Y si estás. Y eres.
Pero ya una mano ha tocado mi hombro y no eres tú.


Vuelvo a escribir poesía
y espero esta vez no despedazarme
No podré sobrevivir a dos muertes.


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Ahora te soñé

De un lado al otro, desde tu orilla se desprendía algo de ternura.

Te soñé despierto, deslizaste tu voz hasta debajo de las cornisas
como eras entonces, como eres ahora: inmóvil.

Hay lujos y luces en tu voz y
en tu cuerpo dormido habitan los astros, no hay hélices
mas hondas que te llamen y que me llamen a escribir.

Ahora te soñé, como aullido de formas, como expresión
de descarrilamiento de un tren en la piel de verano, te soñé
así, desnudo, como una sombra pesada en cada brazo
y tus genitales de armaduras soldadas
y perfumadas, legado de un animal frenético despavorido.

Así eres, como cuando antes. No te pareces a nadie

vas en la espuma salvando mi propio reflejo de la vida.
Te sentí limpio, casi agua de mar, casi cuerpo de agua.

Mi tristeza no sabe de andanzas, ni de madera, ni de leños
por ello fue a parar en la noche violeta, magenta.

El propio azafrán de tus piernas me habría despertado
los azules lirios que se acurrucaron en los estanques,
en los huecos y memoria de lo que se olvida,
las minúsculas horas hechas tiempo
y desenredadas y lanzadas por el espacio y las camas.

Ahora, hoy, se desangran y mi desangro lento, lento,
por mi mano derecha surge la herida,
el silencio de muchas ventanas,
los puños, la carne y los aullidos de la pelea destinada.

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Estoy aquí

estoy aquí
pensando en ti y en tu canto:
de sirena, de estrella del alba,
de danzante;
cuando tus manos curiosas me tapan del día
y me abrigan;
cuando tus espinas doncellas se aprestan
a regarme,
a limpiar de mí los males
con el aliento que va cubriendo mi sombra
y me devuelve el alma,
pienso en la ciudad de mis bolsillos
y en sus habitantes,
pienso en el mar
y en las lucecillas…
pienso en la espiga y en el grano de sangre
derramado sobre mi cuerpo,
pienso en tu caricias a borde del sol
este saliente hombre que me ama.

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Memoria Azul

en azul, adornado el cuerpo de flores amarillas
mi memoria pequeña como un niño dormido se levanta al alba
entre caricias de madera
y un tono agradable a melancolía brota de esos labios
                       - mis labios - 

Solo deseo un murmullo rápido de huesos y,
establecer un negocio de cuerpo presente y que las líneas
un tanto básicas abracen al mundo y me devuelvan desnudo.

Tengo solo una responsabilidad: r en búsqueda de las regiones,
de los archipiélagos
de las plegarias y
acecharlas hasta convertirlas en oraciones
y realidades.

                                                               

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La sombra de las hojas

Se adentra en la selva el silencio
y de ahí cobra a sus victimas:
palomas ciegas, tremendos martillos danzantes
el cielo abierto,
la herida en la mano izquierda.

Viento en la proa del barco y del cuerpo tremenda afonía
la lengua sin su capitán y en el centro del mundo,
en el sexo,
el frío de todos.

Agua salada, confundida entre lágrimas
luces y sombras sepultándose van
juntas de la mano

caricia de miel quemada,

dorada espiga que se ve salir antes que el sol,
envidia tierna
de un endecoroso madrugar

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Añoranza

Yo empujaba mi cuerpo dentro del borde
tratando de encontrar una fruta madura y tu templo
algunos cabellos se habian vestido para la ocasión
hacían un miniballet debajo de mis uñas

más tarde, cuando el silencio se anunciaba
por entre la cordillera iba mi espuma
y bajo la bóveda verde de los árboles nos íbamos
tratando de encontrar el tiempo

Aquellas manos, aquellas manos
hicieron posible mi travesía, aquellas manos
como catedrales volcánicas pusieron al descubierto
la magnitud de belleza que me ofrecía tu cuerpo.

Mi acordeón suplica que no te vayas
pero es una ligera costumbre mía llamarte,
llamarte cuando el llanto ya lo ha consumado todo.

Arde mi literatura y arde tu cuerpo en ella.





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Recordatorio del estanque

Invaden mi corazón los años
y las tristes estaciones de poetas añejos
la sensación del reposo de las uvas
y la quietud inefable de un estanque

Tras de mi hay libros cerrados
y huéspedes decididos
instantes de la manía del reloj
por encontrar algo vivo

naufraga mi ser enrojecido
como un adorno de ave en mi máscara
de soñador de nubes

hay una sombra campesina
que no crece ni se muda;
es mi alma de paloma aldeana

que se rehúsa a alzar el vuelo

qué largos días del otoño
en que se derrumban las hojas
de una golondrina.

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Ruiseñor

A veces me preparaba
y salía a buscar las orillas,
tibias
como un hueso desnudo;
no las encontraba.

Una vez fui desde el sur
a posar mi mano
en su vientre
y en su sexo,
y me elevó de repente
al cielo
y me creció desde dentro
una letra
nacida en mi mano de hombre,
criada y movida
por una voluntad de
estanque
a pesar de estar rodeado
de agua y sal.

Apareció desde ese lugar
mi caricia más duplicada
como quién busca
su canto
entre olas desalmadas,

qué breve fue
el cielo
entre las gentes de la plaza:

palomas gaseosas
entonando vientos,
manos aquí y allá, ruiseñores.

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Rumor sexual

Nunca sabré por qué tu lengua
entró en mi boca desnuda, de prisa
cuando nos desnudamos en un hotel
después de recorrer los caminos australes
y de ver de reojo a las distancias.
Creí por un momento que me dabas
una fruta en el tiempo,
que sembrabas donde hay surcos, una semilla
desde el centro del vientre como ardiente musgo.
Rodeado de dudas me besaste,
yo; la excepción, el desastre, el monstruo
y tú el capitán murmurante.
Vaya a saber si le devolví el beso
o me quedé en medio de la aurora.
Fui el ala feliz de un viento paloma del este,
una gota de saliva y
quizá un breve gusto a tierras inexploradas
bajo mantos boreales.

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Hombrecito

se ha inundado todo
me he quedado quieto, absorto
el agua me sale desde dentro y a millares.
Afuera todo es seco, fulgurante.

Que contradicción, mi alma es un lupanar
de residuos y cosas tristes, pero afuera,
afuera hay sol.

Afuera continua la vida viviendo sin mí
afuera el lugar de todas las cosas existe,
yo ya no tengo mi lugar. ¿Existo?

no tengo territorios maduros
por donde mi mente pueda ir a divagar.
Todo lo has llevado con tu ausencia.

Es como si tu cuerpo
buscara expulsarme de todas las intenciones.

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In Visibilidad

se ha inundado todo
me he quedado quieto, absorto
el agua me sale desde dentro y a millares.
Afuera todo es seco, fulgurante.

Que contradicción, mi alma es un lupanar
de residuos y cosas tristes, pero afuera,
afuera hay sol.

Afuera continua la vida viviendo sin mí
afuera el lugar de todas las cosas existe,
yo ya no tengo mi lugar. ¿Existo?

no tengo territorios maduros
por donde mi mente pueda ir a divagar.
Todo lo has llevado con tu ausencia.

Es como si tu cuerpo
buscara expulsarme de todas las intenciones.

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La casa del sur

Mi cuerpo lleno de humedad. La mitad de mi alma
ha emigrado sola y la otra ha fallecido.
Mi cuerpo avanza hacia la eliminación sucesiva.

A pesar del dolor, de la mano sudada y llena de saliva,
a pesar de las posibilidades en contra;
a ti mi niño de cuatro letras con esta ternura infinita
recibe mis palabras de hombre desde mi raíz, desde mi pasaporte;
desde la tierra de la cual soy embajador:

(…)

No tengo intenciones de errar
por los territorios vagos.
Escribir, sacar palabras de mi lengua
no me aleja del dolor,
no me salva,
si acaso es una declaración de guerra.

es una pausa al dolor,
al sumergirme en las aguas pantanosas
de lo que puede decir un párrafo.

Me rompieron las manos, las uñas, los dedos
los ojos y los días.
Son semanas que he pasado así.
Los niños están hartos de mí
y de sus días asidos en un cuarto oscuro.

Les digo que no me sale nada,
que no puedo hacer nada,
que no quiero hacer nada.

¿Qué podré hacer con todos estas semanas un tanto muertas?

(…)

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En esa extensión al sur

Si tan solo te extendieras hasta mi alma, allí

donde no me tocas, donde no te apareces, pero

donde siempre te escribo, ahí donde

me nacen estrellas, dientes y humedades: bocas.

Si tan solo decidieras posar tu boca en mi cuerpo suave

extendiendo tu calor como una ocarina,

como una danza de flechas,

como un puño que no golpea,

si allá en esa extensión del sur, gritando

te extendieras hasta mí, cerca de la cordillera,

escucharía el llanto o las ramas y el fuego triste:

las amapolas verdes;

si allá, quemando el cielo se esfuman las hojas

y la primavera emerge del incendio,

si allá en el inicio de todo te quedas, me haría

arena y mar, unas ruedas gigantes del sueño.

Si solamente allá en el sur de mi alma estás

como artificios del viento

como la boca de un mendigo

como el pan regado y molido

como río

como escarcha…

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Tornasol

Desaparecimos bajo el frío,
¿con cuánto barco se desplaza el mar?

A la deriva
movidos por una quietud implacable,
con esfuerzo la vida se va anclando a la memoria
bajo un río caudaloso,

todo es viento, del norte y del sur,
señores del jazmín. Poesías de aquí y de allá.
Ya no hay bordes en las pupilas. Solo ojos.

Llegamos a la costa
lejos de ese mar que aprisiona y que encanta,
qué bellas formas se dan en el agua cuando uno escribe.

Qué bella palabra me
suena dentro y se me escribe fuera.

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El lado opuesto de la noche

Yo hablo de las dudas,
tú anuncias mi sed. Te desvistes como la noche.

He sido botado a la deriva
lanzado al espacio desde los confines
un puro errar, una constante tristeza y tos
un alarido de sangre en la noche de los fantasmas.

Cuando comienza el ruido tosco
ahí me levanto y edifico mi nombre.
A veces empezaba a creer que era feliz.

Por la puerta abierta entra
el olor a la noche, suave aroma floral
y la sombra de mis actos ya no son agradables, giran al otro lado.

Dormiré un poco,
cada detalle me aburre. Cada campo está solo
y es ahí que mi corazón aúlla enloquecido de que sea verdad.

Hay algo en mí que parece soñador,
pero se esfuma bruscamente.

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El cauce

La presencia de los días
martilla con toda intensidad mi hueso desnudo:
cavidades y proximidades
desde el centro del Mundo

rey de los olores opacos
ante la clarividencia de una pupila
nunca antes conocida…

las brisas y las horas
pasan sonando y retornan en picada
hacia la boca soleada.

Reír reír en la noche
para tratar de detener su avance.

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Si es cuestión de confesar

Llanto por llanto clavado en el suelo
es un caos mi humor diario
[replique infinito de algo que se cose]

ondas enclavadas en el mar salino,
¿alguna fuente llorará?
tu cuerpo, fuerte opacidad que azota
con su mano derecha sobre mi hombro desnudo

de verde y tibio espesor
la mano que se alza en rebelión
contra un mundo de años comido.

[...]


La presencia de los días
martilla con toda intensidad mi hueso desnudo
cavidades y proximidades
desde el centro del hilo.
Rey de los olores opacos
ante la clarividencia de una pupila
nunca antes conocida…

las brisas y las horas
pasan sonando y retornan en picada
hacia la boca soleada.

Reír [reír] en la noche
para tratar de detener su devenir
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La dolce vita

Desaparecimos bajo el frío
¿con cuánto barco se desplaza el mar?

A la deriva
movidos por una quietud implacable,
con esfuerzo la vida se va anclando a la memoria
bajo un río caudaloso,
todo es viento, del norte y del sur,
señores del jazmín. Poesías de aquí y de allá.
Ya no hay bordes en las pupilas. Solo ojos.

Llegamos a la costa
lejos de ese mar que aprisiona y que encanta,
qué bellas formas se dan en el agua cuando uno escribe.
Qué bella palabra me
suena dentro y se me escribe fuera.
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Porque quería que tu supieras

...

es diferente
se cuela por la pared interior de mi casa
un aroma como de nieve
o de juego de niños,

se respira quizá un instante de compasión

es el humo blanco
que parte desde mis padres hacia mí
y así ocupa el lugar interior de la casa y,
de paso,
ocupa el lugar interior de mí.

que raro me siento
que raro me pienso

llega el día de descubrir quién soy.
Respiro hondo como quien quiere adivinar
el nombre de una ventana,
respiro porque soy ese hombre atrapado
en la ventana
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Oblicuo

Ahora comprendo que esa caricia
es la mano de un niño o niña o su viento,
y que su alma está dividida y entrelazada con tu pelo
y forma;
tus ojos cerrados miran el firmamento
y las estrellas,
y del temblor de aquella primera salida
hoy el fuego es el que se extiende sobre las texturas.


Mi mano tan alzada a las brumas y 
sobre los astros celestes no se ha visto envejecer,
soy ahora un prospecto de hombre de un solo hilo, una estación.
Dentro de mis uñas hay piel y musgo,
casi una palabra de crisantemo
y de mi carne humana, importa más lo que me ciñe a tu cintura;
me enseñaste a mírame en tus mejillas
y donde no había polvo, ahora hay
formas y siluetas.

Tras esas camisas oblicuas y sin forma
hay un armador y un aparato agónico, casi sin música.
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Himno a la alegría

A veces cuando en la noche tranquila
se enciende una mano y se torna la tierra
a los labios, como una ceniza delicada
y una mariposa lila, así se va la alegría.

se trenza el cabello feliz cuando ve el sol ponerse
y las mujeres nacen desde una guitarra
una fría tarde, una sombra se arranca y se ve 
partir a la cueva de los nísperos, así se ve la alegría.

Como juncos o nogales abiertos, la sed comienza
y se abre paso tranquila por la tarde que ya es tarde.
Se abre la rosa así sin veneno
su mirada no lastima, así se ve la alegría.

El sol anuncia el nacimiento de las sombras
y las cortezas casi verdes se enzarzan delicadas
la tristeza no cabe aquí, se hunde
y la humedad sube y sube, así sube la alegría.

Cuando en tu mano blanca me haces nacer
mi alma reposa sola, no se ve partir, se goza.
A veces cruzo el espacio sobre otros lugares
y empiezo a cantar, este es el himno a la alegría.

crece el musgo y las hiedras en los templos y
así con ambos codos sobre la ventana se ve morir el humo,
en los valles soy tu pasaje rubio
y una perla nace en la piel, así es la alegría.

cuando en los espacios la noche se cierra
ahí estabas tú ordenando fuego en la estancia
y los dos nos miramos y sonreíamos,
mientras afuera todo se agita, y se iza
el viento suspira y canta, así es la alegría.

¡poeta! las sombras cantan y se envuelven
aún tiemblo del primer encuentro
tiemblo por si llegara el día del sueño dorado
del contacto furtivo, de la alegría en el centro

por ti, poeta, los primero pasos
el rescate hacia la garganta para que siga cantando.
La señora del ruido y el señor de los besos,
por las ramas así llega la alegría y se habla

desnudos, fueron así mis besos y tus besos
un cuerpo de veinte años,
que dulces noches, aún se recuerda todavía.
Poeta, por ti los pasos. Así es la alegría.

Tu boca que siendo mía era del mundo,
en una noche llena de alas y música, así sería
una noche agitada hasta el fondo de las pieles
tu secreto aún florece como este himno a la alegría

por los cielos azulosos, e infinitos se juntaban
tu sombra y mi sombra sobre las arenas alegres
y eran una sola, y eran una sola
contra el mundo, así se levanta la alegría

y en la noche se sentía el tiempo y la distancia
por ese murmullo negro alzando en el cielo
la voz alcanza el cuerpo y se levanta
no hay frío si se canta, la alegría está despierta

la nota esbelta y ágil se nutre en la boca mía
en la noche tibia de la primera primavera, llena de perfume
de una música de alas, de un archipiélago verde
oh, voz en la sombra, canta, canta, así a la alegría

un álamo cantor, un fino aroma en mi voz
el mundo enloqueció por la ribera,
mi melena de ardientes campanas flotan de día
como el mar a una mujer sopla,
así se canta el himno a la alegría

mi corazón habitado por ruiseñores goza
mi vida va hacia el milagro y la señal de los cirios,
va hacia la vida, otro milagro que volvía
hacia el fondo, así se canta el himno a la alegría

 

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Soledades en este mes de Mayo

Desde mi poesía
como un precio agónico
y un aparato
celeste
se declaraba un ganador:

el poeta que salió del pueblo
y así se le vio
edificar amores en el sur
y ahora con su voz
de marinero y barco
sopla en todas las direcciones...

se le ve matar mechas de
un balazo
y dormir
en los ríos dormidos al lado
del puente

así tienen que oír
mi poesía las manos
que no duermen,

la sangre adherida
a la herida;

así creo que se oye mi canto
que solo depende
de si me abres la ventana
o no,

de si me ves distinto y airado
de si me danzas
de si me vives
de si me naces.

Así como cuando abres la ventana
y entra y se forma el yeso
y se agita
y se cruje
y se enrosca
y se aprisiona un diente espeso
por el vientre masculino.


Desde tu poesía tú vas llamando a mis latidos.
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Arrullo Arrullar

La herida surge y surge, hasta ahora cabe en un sueño.
Tengo un ojo calcinado y el otro despierto
¿Qué lluvia se posó en los laureles? ¿Por qué ahora no puedo verte?

Estoy en un estado constante de amenazar a los días
de lastimar a un nido y no verlo nacer. Solo reír.
Voy recogiendo dudas y sembrando en otros cuerpos
ideas lastimeras y astillas de soledades contempladas.

Para que nada nos espante, que nada nos haga daño.
animales perfumados.
Para que todas las horas hablen de nosotros,
seamos pájaro y
canto y
ceniza y
hablemos en voz alta y
gritemos de histeria.

Seamos silencio, ese que amenaza hasta la estancia de dios.

Para ser más amantes vayamos lento
descubramos los números y su edad.
Hablemos del ruido y del silencio.

Golpeemos al día y a su memoria.
No aceleremos los cestos y seamos pintura del sueño,
inventemos una palabra parecida al suicidio.

Procuremos no olvidarnos
cuando el olvido venga. /deuda pendiente/.

Me siento tan débil como un animal imaginario.

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A ti o al mar

DEDICATORIA PARA ESAS PERSONAS “FUGACES”
QUE LAS VEMOS UNA SOLA VEZ EN LA VIDA

A la persona del bus

¡Ah! si pudiera convertirme en noche
y acompañarte a desnudar los granos;
ser una llave que quede volando
y que se abran ciertas dudas y ciertos árboles.

En esta noche de pulmones extraños;
de pasajeros de alguna muralla;
de caminos y andamios sobre el mundo;
de mi propia voluntad y silencio.

A ti, persona del bus; azul cruzas sobre los cuerpos
que se sumergen en sueños donde yo pongo los ojos.

De pelo negro pidiendo el viento del mar.
Ruido nocturno nacido en todos los sitios.

No te conozco, quisiera entrar en el cielo,
de pie ahí, en los astros, encima de las flores y volcanes.

Hay suspiros de la buena tristeza;
hoy, entre navíos y estrellas, quisiera acordarme tu nombre.
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Alguien me espera


He transitado por mi memoria, por los recovecos
del tiempo y del polvo. Recorrí las calles que circundan mis labios
y en ellos vi tantas rosas desgastadas y en tono marrón.
Vi mi mañana a través de unos ojos hermosos

                                                  perfumados.


¿Era yo?. Fui yo. Soy yo.
He vivido en tantos lugares lúgubres de mi mente, 
en rincones insospechados de mi memoria, 
en las lejanías de lo oscuro, de paisajes largos y tremendos, 
en las lejanías igual de la muerte y del amor y 
lo único que me ha salido de tan arrollador viaje es que:


He conocido la complejidad de mi realidad, 
las siluetas y formas que puede adoptar mi apellido y 
el sinnúmero de maneras de llamarte amor, entre ellos la palabra AZUL.

Esto sin voz y he decidido tomar distancia de mí mismo
de lo que pienso y de cómo actúo, ser un tipo normal.
Las andanzas de mi memoria dan saltos gigantes.
Ribetes en torno a las caricias y a los modales de una vida perfecta.

Mi memoria pequeña como un niño dormido se levanta al alba, 
en azul, adornado el cuerpo de flores amarillas 
con caricias de madera
y un tono agradable a melancolía que brota de esos labios

                                                           / mis labios / 

y mi cuerpo que ha vivido fuera de la ciudad
casi dos meses después de que se anunciara la guerra
y el caudal de los ríos y las onzas de plata.


La vida misma y la pobreza que en esos días extraños 
se posaba en mí 
me hacían regresar a ver a mis manos
y dientes
y ya se disparaba en mí la labor de una vida larga;
también me deparaba momentos amargos de miseria y calma,
de recorrer el mundo solo hasta la calle de enfrente
y gritar solo hasta donde la garganta me permita.


Influir en las voces sencillas y torpes de mi cabeza
y en mis manos
iniciadas e incendiadas debajo de mis pantalones
y en esas enormes ganas de explotar y escribir de las tallas,
de las fiestas, 
de los arrebolares, 
de los corpiños
de las ilusiones y 
de los apegos 
de la lluvia, 
de los alambres.

Ser un poeta casi al borde de las veredas
y tan cercano a ellas que las describía como si de eso
dependiera el mundo.

Solo deseo un murmullo rápido de huesos y 
establecer un negocio de cuerpo presente y que las líneas
un tanto básicas abarquen al mundo y me devuelvan desnudo.

Tengo solo una función: Ir en búsqueda de las regiones,
de los archipiélagos, de las plegarias y 
acecharlas hasta convertirlas en oraciones y realidades. 
Verdades absolutas.
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Oculto y airado

...

Aquella luz era mía
aquella sororidad era mía,
aquel templo el de los pájaros y
aquel refugio el de mi alma.


Todo en la isla era silencio, algo contrapuesto
irreductible...
yo era presa de los mimos de la noche
y de sus estrellas,
iba en camino hacia el hemisferio sur,
¿de donde vine? y ¿a dónde voy?
es la imagen de la fugacidad...

detenido en el plan de la corteza
allá lejos, en los arbustos de humo y piel,
allá lejos mi alma pernoctará.

Allá donde esa luz seguirá siendo mía
esa sororidad seguirá siendo mía
esos pájaros seguirán siendo los míos
pero ya no mi alma.

Mi alma se la han robado los policías.
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Sobremorir

...

Aquella tarde imaginé mi vida:
dulce y evocada hacia un milagro,
disparado en la razón por una gota de polvo.
Me detuve en seco, tenía miedo. Lloré
y estuve a punto de escribir, de escribirme.
Respire por ti, por los lados, por los costados
por las gradas y la gente,
por lo dura que está la vida.
Pensé en el vuelo, y morí, bueno, viví un poco más.
Quería solo contarte que estoy muerto,
quizá más muerto que tú, que ella,
casi herido por las golondrinas, casi al borde
del nacimiento de los nísperos,
agotado por las letras, los párrafos, el agua.
Me he quitado la vida y por mí circundan
las gotas de las fisuras.

Quemado, iletrado, sin huellas, así vivo, así muero,
a ratos, a cuentagotas, con pus y astillas.

Así vivo, sin llaves,
intentando, apenas, seguir, sobrevivir, o sobremorir.
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Encerrado

...

Hoy es sábado.
Hay un sonido de semanas un tanto muertas.

Hoy es sábado
en todos los vientos que se acercan al barco.

Hoy es sábado
por todos los pétalos de las cobijas.

El día reconoce mis hijos
y mis salidas, / las inventa /.
Tu juegas con tus horas,
no me llamas,
ni escribes,
yo estoy muriendo con las palomas de la plaza.

Hoy la vida es fría
y por períodos
pido un beso escondido entre el vaho.

Hoy pido el don de verte y de reclamarte,
hoy adorno tu cuerpo con migajas de pan.

Hoy es sábado,
llámame,
¡claro que podemos jugar!

Ofrezco paz.
Tu solo ven que no hay nadie entre las rocas.
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Mi furia enrojecida

...

UN ROSTRO GRITA
DENTRO DE TODA ESTA DISTANCIA

Una lengua. Una boca
Tu llamado intermitente de lejos,

una solución caída
que se va desde mis manos,
como flores estériles
es casi tu nombre acá
tomándome donde un adolescente
se desnuda dormido.

Soy yo,
como un dardo dentro de una paloma
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Dedicatoria AZ

A las nueve lunas de media noche
Alexander Silva
 
Soy niño.
 
Soy una razón y un pétalo,
soy el amor
y soy la vida.
 
El niño que soy tiene veintidós años,
y busca calor con ternura.
La razón y el pétalo tienen veinte y cinco años
y quiere amar sobre la costa.
La vida que se esconde como un archipiélago verde
tiene cuarenta y siete años
y es un sonido incontrolable.
 
El vuelo que nace de estos años
es imparable y mira con cien ojos
con trece manos,
siente con veinte espuelas de oro.
 
El pétalo que nace desde la flor
mira con armonía,
nace desde el centro y se ve morir
en todas las gargantas,
se funde en cualquier rincón y se traga cualquier verdad.
 
La vida que somos es un llano,
solo anida el viento en todo el fondo,
hay que saber que no tiene orificios.
 
Debe saberse que habrá más allá de cada primavera,
más allá de donde no se encuentra la vida,
 
más allá de los horizontes del olvido
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PRIMER GRITO FÚNEBRE

Se levanta el silencio y en su sepulcro
nace el barro,
el de la voz ronca,
de la voz nutrida,
de los tallos en formación.

Así la vida en sintonía.
Con los ojos llenos de lágrimas.
Tus finos hilos sonrientes
desde tu boca de maní, de cerezo.
Tu boca llena de vino
como un potente grito caído.
Nido de rosas. Nido de plumas blancas;
sonríes.

Cuna de astros, llanto de caballos;
sonríes

Tu boca espesa, el agua dormida, amapolas de aire;
sonríes.

Todo es claro. Todo es espacio.
Danza la humedad en lo dientes.

Un grito desnudo en tu interior amenaza las olas.

Nada soy yo, 
nada es mi cuerpo.
Cuerpo inerte. Cicatriz en el desierto.

 

 

 

 

 

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EL DESEO DE RECOGERTE

Hiere tanto que no estés
y que te vayas por el envés de la luz.
Así desprendida,
como un lirio giratorio
que nace de una hoja
en movimiento,
triste crisálida
dulce miel quemada y esparcida,
a cierta edad,
en lo azul,
se desprende mi sombra
y se mueve fuera de mí
 
en la ribera del día,
otro sol al fin
se acaba. Se ve morir
el viento
en la boca de todas las aves.
Se ve morir
el deseo de recogerte
por la luz
y por la luz irnos.
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Extranjero

Soy un paisaje vencido. Traigo el color de un atardecer de una pintura acabada, al parecer, he nacido… ¿He nacido? No lo sé, escribo, sueño y pienso, quizá si, aunque eso no significa nada, quizá solo existo. Eso es. Existo. Pero no vivo Esa otra gente también.

En un solo rincón voy dilucidado, sentado frente al horizonte, frente a los sucesos vago por los lugares mas lúgubres de mi mente, eso supone que estoy vivo, o quizá solo esté abandonado en un rincón.

Casi siempre pienso en no volver, en detenerme frente a los campanarios cíclopes y gritar, atornillar un espejo a cielo la distancia solo está en mi mano izquierda, ahí hay un sentimiento de probabilidad hoy si volveré. Mañana no, seguro que mañana no. Suspiro en todo.

 

 

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Divinidad de agua

 

Así estaba a la altura de mis años con un murmullo de huesos y un hueco en la cabeza, atibo, y dejando que  la luz y los lirios intenten musitar en mi oído:

“soy materia, armonioso. intento llamar a la muerte. “

Pude verme de lejos y decir que era fiebre esa noche juntos, quizá un éxtasis procedente de todos los sexos, me apetecía el sueño, la posibilidad, la evidencia,  el claro oscuro de la convulsa carcajada.

Y tú en alguna parte, distinto, descendías cada noche a determinar mis días e infancias.

Y yo ya no necesitaba de la ridícula vida. Y entonces lo supe; estábamos en un estado de guerra, de fiebre desenfrenada, creciente, como tantas noches de los viernes. Ahora estoy dislocado. Mis ojos transitan las inmensas costuras de una reiterada pesadilla.

Y ahí va la vida que, a comienzos de la noche, se filtrar por las finas hebras mías. Mientras yo ha decido consumir  mi sombra, del otro lado, y pensar en las gentes y sus espaldas. Convertir todo en un incendio. Atestiguar mi existencia, mirando sus ojos.

 

¡Me sorprendiste ebrio!

 

Caballero de la noche

Divinidad de agua al pensarte, reponerse.

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In Individuo

Hiere tanto que no estés
y que te vayas por el envés de la luz

Si estuvieras acá, junto
y no donde no hay huéspedes
en líneas australes verdes
en el sueño
a mitad de la noche
entre risas
y mares revoloteados,
allá en la densa niebla
que cubre el
pecho de los pájaros.

Porque en el sinnúmero de casas estás
como un material profético

Desprendido,
como un lirio giratorio
que nace de una hoja
en movimiento,
triste crisálida
dulce miel quemada y esparcida,
a cierta edad
en lo azul
se desprende – un sí –
mi sombra
ya se mueve fuera de mí.

Aislado, así. Humano

otro día que no estás

Ante la idea de despedida
te ruego me cobijes

No finjas querer ser,
finge tu culpa,
la pequeña cicatriz de adolescente
en la ribera del día,
otro día al fin
que se acaba, se ve morir
el viento
en la boca de todas las aves,
se ve morir
el deseo de recogerte
por la luz
y por la luz irnos

Esa vez, esta vez

iré a tu encuentro
Aun con todas las posibilidades
de lluvia,

Atento estoy de recoger tu cielo,

atento de mirarte,
atento de recoger mis pájaros negros

atento de ir con mi pecho inundado
de flechas

atento de guardarme en tus piernas
como un sudor frío.

Ausencias nada más
aquí y allá
un ala cantora
me lleva
me llama, iremos
(¿iremos?)
fugaz,
veo la tímida
golondrina
nacerme desde
dentro

Mi pasión así desciende, se le ve bajar
con olor a ciprés, casi las seis
la brisa de los días
en su aquí y allá,
la sombra que gira y gira, y llueve sobre mí.
Y ahora mi pasión te llama
desciende sobre el helecho de tus pies
y en tu corazón de flor pálida
mi coraza azota,
se desprende de mí
una larga hilera de esquinas rotas
y chimeneas en pasajes largos
y en la esquina,
y en la calle
y ahí, al lado izquierdo de tu nombre
un caballo sopla

es mi pasión que desciende
cuando despiertan las farolas.

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Tú mas que nadie merece ser feliz

Hiere tanto que no estés
y que te vayas por el envés de la luz
 
Si estuvieras acá, junto a mí
y no donde no hay huéspedes,
en líneas australes verdes
en el sueño
a mitad de la noche
entre risas
y mares revoloteados,
allá en la densa niebla
que cubre el
pecho de los pájaros.
 
 
 
Porque en el sinnúmero de casas estás
como un material profético
 
Despredida,
como un lirio giratorio
que nace de una hoja
en movimiento,
triste crisálida
dulce miel quemada y esparcida,
a cierta edad
en lo azul
se desprende – un sí –
mi sombra
ya se mueve fuera de mí.
 
Aislado, así. Humano
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Llamados necesarios

I
 
Mi cuerpo vencido por soles y lluvia
esperaba la delicada cornisa
de un cuerpo abierto
y el suave beso de la tierra a los lirios
por el entramado tallo de todas las plantas.
 
 
II
 
Mi boca no esperaba un encuentro.
Mis manos no esperaban hacerse río.
si embargo,
todo fue caricias,
claveles abiertos a la frescura de la noche.
 
 
III
 
que suave el rodar de tu boca
en la carretera circundante alrededor de mi cabeza
 
 
IV
 
suave el terciopelo de una aguja húmeda
en mis manos.
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el quéayer de los insomnios

Ya mi voz no busca, ni llama, ni se asoma
con su silueta y tono y campana triste
como la boca de una estepa
y el cuerpo de arena enrojecida y alegre.

Ya mi voz no recibe respuesta
ni gritos de los marinos tímidos.

Mi cuerpo ahora, fino aroma del día,
una delia suave como tono de muchacha,
como braille de un poema, como un suspiro izquierdo
como brillo de agua, se busca y se toca.
Oh, mi voz como te encuentra
sin sollozos, sin ternuras, sin heridos en todas partes.
Oh, mi voz como te busca como ola desordenada,
como párpado cantor,
como lirio fúnebre. Como lirio fúnebre.

Tú envuelves el aroma floral de la hierba,
y lo devuelves en finos templos,
en las astillas de toda la madera, hostales,
en habitaciones donde se confunde el llanto
y se ve y se oye y se toca un ángel verde,
donde la ira es presa del silencio.

Tú eres mi propio secreto,
como una isla de mí mismo, un papel guardado,
invisible de si mismo: llanto nocturnario,
la ribera inspirando un suspiro, poblándolo
siendo deseo en la carne y murmullo en los huesos,
cantando en el alma de las playas
en la infancia enterrada en los jardines;
como cuándo voy a ti cantando
como cuándo vienes a mí abierto.

Mi voz es un lirio que se ama solo,
un almendro florido
y unas hojas de nopal nevando…
mi voz es el resumen del invierno,
el quéayer de los insomnios
y el tiempo que golpea…
como vientre nutrido, como la tarde muerta
mi voz como ceniza palpitante,
cuando se abre la puerta…

Se pudre la sombra

Naufragio de piel
desde abajo, desde el sur.
Pies y manos con jarabe, con encajes.

ver nacer las caricias en un vegetal oceánico;
ser esa persona del mundo para morir
para respirar sus ojos
su sexo
sus axilas
ser aprisionado en el vientre de las rosas.

Expulsar la última gota de sangre
por la última gota de esperma.

COSERSE
OÍRSE
AMARSE

Ser una mariposa de ojazos muertos y
alas de latido, ver en la estación a las pieles
abandonadas;
estar en desacoplamiento del ser. Amar lento.

Gozar de la experiencia de ser el primero y
descarrilar el sitio de tu vida.

AZOTAR TUS MANOS.

Ser la tierra de los "siempres" y dormitar
en la catarata del sudor
donde se pudre la sombra.

A ti, aunque ya no estés
Azul Runa.










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