Y estamos de nuevo, en este sucio día cinco donde mi memoria se vuelve pesada e insensible
y donde mi tacto te recuerda y mi poesía, obvio, hierve.

Aquí está tu poema:

Necesito llorar hasta ser yo en la sal,
que no me acompañe ni el viento,
secarme
vaciarme
amar la soledad;
que los minutos no me toquen,
que los días no me toquen,
que no se alce nada en nombre de tu voz;
que todo lo que se me ha dado
se haga espuma y ola,
que mis manos pierdan peso
que mis pies no toquen la caída.
Estoy convencido que morir
debe seducir mi ideal.
Estoy muy seguro que morir
debe ser muy parecido a soñar.

2 Comentarios

  1. Hay lágrimas que hablan por si solas… Bellísimo Isaac. Un placer leerte. Abrazos

    Le gusta a 1 persona

    1. Isaac Freire dice:

      el placer es todo mío, bienvenida a este espacio de creación

      Me gusta

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