Niño, no me culpes a mí

por no saber los altares del amor

por incumplir la cita de las montañas.

Juro que te amé,

juro que te amo

pero mi poesía es frágil.

Me dio pavor el futuro,

el hambre, tu cuerpo en el mío

y el final.

Me dio miedo la selva

los mosquitos y los bancos: las estaciones

Me dio miedo el no saber amar

cambiar mi soledad por tu presencia.

Vacío por poema.

Revolución por pasividad.

Amigo, Antonio, mi niño

no me culpes a mí

es el mundo que viene herido.

Soy un cobarde

juro que quise ir a la estación final.

Juro que te ame

Juro que te amo

pero mi paciencia es frágil.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s