Rosas, pantanos, tierra cubierta, o racimos negros
capsulas que hablan o campanas que gimen y mienten
la edad, las aguas, las lentas estrellas o ser nosotros en todo,
¿Debo fingir o mentir que esto pasó?

Quizá que el astuto pedazo de cielo jamás nos cubrió
que las ciudades, el amor, las piedras o los huesos no nos consumieron
que quizá si sucumbimos a la muerte
o que estos meses no han sido de furia y desdén?

debo quitar esas raíces del cuerpo, mentir sobre la piragua
o los espejos, o las manos, o la carne incendiada en tu cama,
es mi poesía que roe aún todas las cosas de tu casa.

debo aceptar que la muerte se prolonga aún más
por los cuerpos que no la desean, pues no. Es mentira.
Todo tú, manantial inagotable e inimaginable.

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