Yo hablo de las dudas,
tú anuncias mi sed. Te desvistes como la noche.

He sido botado a la deriva
lanzado al espacio desde los confines
un puro errar, una constante tristeza y tos
un alarido de sangre en la noche de los fantasmas.

Cuando comienza el ruido tosco
ahí me levanto y edifico mi nombre.
A veces empezaba a creer que era feliz.

Por la puerta abierta entra
el olor a la noche, suave aroma floral
y la sombra de mis actos ya no son agradables, giran al otro lado.

Dormiré un poco,
cada detalle me aburre. Cada campo está solo
y es ahí que mi corazón aúlla enloquecido de que sea verdad.

Hay algo en mí que parece soñador,
pero se esfuma bruscamente.

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