...

Aquella luz era mía
aquella sororidad era mía,
aquel templo el de los pájaros y
aquel refugio el de mi alma.


Todo en la isla era silencio, algo contrapuesto
irreductible...
yo era presa de los mimos de la noche
y de sus estrellas,
iba en camino hacia el hemisferio sur,
¿de donde vine? y ¿a dónde voy?
es la imagen de la fugacidad...

detenido en el plan de la corteza
allá lejos, en los arbustos de humo y piel,
allá lejos mi alma pernoctará.

Allá donde esa luz seguirá siendo mía
esa sororidad seguirá siendo mía
esos pájaros seguirán siendo los míos
pero ya no mi alma.

Mi alma se la han robado los policías.

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